Consciencia oculta

Algunos pacientes que parecen sumidos en un estado de coma, inmóviles y enmudecidos, podrían ser conscientes de lo que ocurre alrededor.

[Kholood Eid]

En síntesis

Algunas personas dadas por comatosas conservan resquicios de actividad cerebral consciente pese a mostrar una inmovilidad y arreactividad absolutas.

Denominado consciencia oculta, ese estado ha sido descubierto gracias a los avances en la exploración neurológica, como los EEG avanzados o la neurorresonancia  funcional.

Con muchos escollos que superar aún en la detección y, sobre todo, en la comunicación con los afectados, su identificación debe ser una prioridad, dadas las mayores posibilidades de recuperación que otros trastornos de la consciencia.

Un equipo médico rodeaba la cama de Maria Mazurkevich con todos los ojos puestos en ella para intentar advertir una mínima reacción... en vano. La paciente, de 30 años, había ingresado días antes en el Hospital Presbiteriano de Nueva York (Universidad de Columbia). En casa se había desplomado inconsciente a causa de una súbita hemorragia cerebral que estaba ejerciendo una gran presión sobre zonas vitales del cerebro. El equipo médico y de enfermería de la unidad de cuidados intensivos neurológicos buscaba cualquier signo de que pudiera oírlos. Permanecía conectada a un respirador mecánico y sus constantes vitales eran estables, pero no mostraba indicio alguno de consciencia.

Los padres, también a su lado, preguntaron: «¿Podemos hablar con ella?, ¿nos oye?». Maria no parecía ser consciente de nada. Uno de nosotros (Claassen) formaba parte del equipo médico y cuando le pidió que abriera los ojos, levantara dos dedos o moviese los dedos de los pies, no se produjo ningún movimiento. Sus ojos no seguían las señales visuales. Pese a todo, sus seres queridos afirmaban que «seguía allí».

Y así era. El equipo colocó sensores en su cabeza para registrar la actividad eléctrica del cerebro mientras le pedían que abriera y cerrara la mano derecha. Luego, le instaron a dejar de hacerlo. Si bien la mano no se movió, los patrones de actividad cerebral registrados en el electroencefalograma difirieron entre ambas órdenes. Esas reacciones cerebrales sin duda indicaban que era consciente de que se le pedían cosas distintas. Al cabo de una semana, su cuerpo comenzó a obedecer a su cerebro. Poco a poco empezó a despertar, con respuestas mínimas al principio. En un año se había recuperado por completo, sin secuelas físicas ni mentales importantes. Ahora trabaja de farmacéutica.

Nuestra protagonista se hallaba inmersa en un estado de «consciencia oculta» en que el cerebro reacciona a los estímulos del mundo exterior con cierto entendimiento, a pesar de que el cuerpo no lo haga. Una cifra tan elevada como entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes que parecen estar en coma o en otro estado arreactivo (con ausencia de respuesta) manifiestan estos signos internos de consciencia cuando se les examina con métodos avanzados de neuroimagen o de trazado de la actividad eléctrica cerebral.

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