Microbios en los dientes

Las bacterias y los hongos se prestan apoyo para desplazarse juntos por la dentadura y propagar la caries.

Los hongos (azul) imprimen a las bacterias (verde) un movimiento a saltos. [Zhi Ren]

La mayoría de nosotros no queremos ni pensar en los microbios que nos infestan la boca y nos provocan caries. Recubren los dientes, se alimentan de los mismos azúcares que nosotros y excretan ácidos que degradan y perforan el esmalte dental. Y ahora parece que el panorama es todavía peor.

Un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA revela que los conglomerados de hongos y bacterias cooperan para «caminar» y «saltar» por la superficie dental, propagando las caries mucho más rápido que si ambos actuaran por su cuenta.

«Hasta ahora se creía que la causante de la caries era la acumulación progresiva de bacterias», afirma uno de los autores del estudio, Hyun (Michel) Koo, microbiólogo y odontólogo de la Universidad de Pensilvania. Su equipo ha tomado muestras de saliva de niños pequeños afectados por caries grave y ha descubierto asociaciones naturales de la bacteria Streptococcus mutans con el hongo Candida albicans, que no se encontraban en la saliva de otros niños con dentadura más sana. El examen de esas masas al microscopio reveló algo sorprendente: parecían capaces de ejecutar movimientos complejos.

Las pequeñas células bacterianas tendían a congregarse en torno al centro de cada masa, formando un aglomerante pegajoso que mantiene cohesionado el conjunto. Por su parte, las células del hongo en forma de bastoncillo, más grandes, se concentraban en la parte exterior, como si fueran extremidades que impulsaran la masa hacia adelante a medida que esta crecía. En ocasiones las extremidades delanteras parecían caminar o incluso saltar, con una rápida expansión de la masa, mientras las extremidades traseras permanecían en tierra. Si dos masas se acercaban entre sí, a veces se fusionaban.

Los microorganismos de la cavidad bucal «actúan como una comunidad que intenta ampliar su territorio» para ganar terreno y recursos en forma de azúcares, compara Zhi Ren, posdoctorando del laboratorio de Koo y uno de los autores principales del estudio. El equipo descubrió que esas asociaciones de bacterias y hongos crecen más rápido y son más resistentes a la eliminación, mediante fuerza mecánica o antimicrobianos, que sus dos integrantes por sí solos.

«La verdadera contribución del artículo es el aspecto espaciotemporal del comportamiento de esas masas», opina Judith Behnsen, microbióloga de la Universidad de Illinois, ajena al nuevo trabajo. Añade que la mayoría de los microscopistas examina los microbios suspendidos en una solución conservante, pero en este estudio se los ha observado vivos y coleando: «Cuando vi las imágenes del artículo me quedé estupefacta».

Las investigaciones futuras podrían determinar quién tiene más riesgo de que esas masas de bacterias y hongos aparezcan en su boca y el mejor modo de combatirlas, explica Ren. Añade que la caries dental es muy frecuente en todo el mundo, de modo que el estudio de las interacciones entre las unas y los otros nos ayudará a defendernos mejor contra sus pretensiones territoriales.

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