Misteriosos estallidos de radio

Veinte años después de su descubrimiento, las explosiones rápidas de radio siguen planteando numerosos interrogantes.

[Mark Ross]

En síntesis

La detección de una «explosión rápida de radio» procedente de la Vía Láctea confirmó que algunos de estos estallidos se producen en estrellas de neutrones muy magnetizadas, aunque aún no se entiende bien el mecanismo.

Sin embargo, es poco probable que haya una explicación única para todas esas detonaciones, dada la existencia de fuentes puntuales y repetitivas, así como de una gran variación en la duración y el brillo de las ráfagas.

Las futuras observaciones podrían no solo dilucidar el origen de las explosiones cósmicas de radio, sino también usarlas para estudiar el contenido y los campos magnéticos de las regiones que atraviesan.

En el año 2001, un radiotelescopio australiano captó una fugaz explosión procedente de más allá de la Vía Láctea, pero nadie reparó en el fenómeno. La potente detonación, una «explosión rápida de radio» (FRB, por sus siglas en inglés), pasó inadvertida durante más de un lustro, hasta que la descubrió un grupo de investigadores que examinaba datos de archivo. Según uno de ellos, el astrofísico de la Universidad de Virginia Occidental Duncan Lorimer, el estallido liberó en unas milésimas de segundo tanta energía como el Sol en un mes.

Hoy en día, sabemos que esas explosiones, que se han convertido en uno de los temas más candentes de la astrofísica, se producen al menos 800 veces al día por todo el cielo. Aunque aún se desconocen muchos aspectos de las FRB, en el último año ha empezado a emerger una imagen más clara. «Creo que estamos más cerca de entender qué son algunas de esas ráfagas de radio», asegura Ziggy Pleunis, astrofísico de la Universidad de Toronto. «Pero, conforme hemos ido haciendo progresos, nuevos hallazgos han suscitado preguntas adicionales.»

El estudio de las FRB ha alcanzado un punto de inflexión. Un aluvión de nuevas detecciones y análisis detallados ha respaldado o descartado ciertos modelos sobre su mecanismo interno, y varios proyectos en ciernes deberían ayudar a acotar aún más las posibilidades. Entretanto, los científicos han comprendido que la brillante luz de una FRB guarda un registro de lo que contienen las profundidades intergalácticas que atraviesa de camino a la Tierra, por lo que aporta información única sobre las galaxias y el material que hay entre ellas.

Magnetoestrellas

En abril de 2020, tres equipos de investigación independientes detectaron un enorme estallido de energía de radio que provenía de un magnetar situado en la Vía Láctea. Los magnetares son un tipo extremo de estrella de neutrones, el remanente del tamaño de una ciudad que queda cuando una estrella masiva explota en forma de supernova. El campo magnético de los magnetares es tan intenso que aproximarse a 1000 kilómetros de uno alteraría los núcleos atómicos y los electrones de nuestro organismo, disolviéndolo a todos los efectos.

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