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1 de Diciembre de 1989
Bioquímica

El calcio, mensajero intracelular

La concentración intracelular de calcio se ha considerado generalmente como un interruptor de encendido y apagado de los procesos celulares. Sin embargo, la función de este ion en las respuestas prolongadas contradice el modelo tradicional.

Dos de los fenómenos más notables que tuvieron lugar en el curso de la evolución fueron el desarrollo del exoesqueleto de los moluscos y, cientos de millones de años después, el endoesqueleto óseo de los animales superiores. Cada avance representó un nuevo uso biológico del calcio. En la formación de conchas, huesos y dientes, las sales de calcio son materiales familiares de la bioarquitectura y signos visibles de la importancia del ion en el crecimiento y actividad de los organismos.

En cambio, se conoce mucho menos otra función, más antigua y universal, del ion calcio: en una gran variedad de células animales, el calcio actúa a modo de mensajero iónico casi universal, transmitiendo las señales recibidas en la superficie celular a los procesos intracelulares. Y está implicado en procesos muy dispares: regulación de la contracción muscular, secreción de hormonas, enzimas digestivas y neurotransmisores, transporte de sales y agua por el epitelio intestinal y control del metabolismo del glucógeno en el hígado.

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