Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Diciembre de 1989
Meteorología

El monóxido de carbono y la Tierra en llamas

Las mediciones de monóxido de carbono desde el espacio han hallado grandes cantidades del gas en lugares inesperados. La combustión de la pluviselva y la sabana rivaliza, en la liberación de CO, con el transporte y la industria.

Un mapa de la atmósfera que ilustrase la distribución con jeturada del monóxido de carbono y que hubiese sido dibujado hace unos cuantos decenios habría colocado la casi totalidad del mismo en el hemisferio norte. Los especialistas coincidían en señalar que casi todo el monóxido de carbono provenía de la combustión de carburantes fósiles y que el septentrión acaparaba la mayor parte de la industria y los transportes del mundo. El mapa indicaría que la mayor parte del gas yacía perezosamente cerca del suelo, donde se produjo, en los dos kilómetros inferiores de la atmósfera. La convección podría transportar determinada cantidad a mayores alturas y, desde allí, arrastrarlo hacia el hemisferio sur. Si eso no ocurría, el monóxido de carbono permanecería en el norte.

Tal mapa habría falseado la realidad. Las chimeneas industriales y los tubos de escape de los automóviles no son, ni han sido nunca, las únicas fuentes importantes de monóxido de carbono. Es más, puede que ni siquiera sean las fuentes principales de ese gas incoloro e inodoro. Un instrumento en cuyo desarrollo los autores prestamos nuestra colaboración, y que repitió vuelo a bordo de un transbordador espacial, ha proporcionado "instantáneas" globales de la distribución del monóxido de carbono sobre una amplia faja de la Tierra. Sus mediciones y los datos recogidos por aviones y estaciones terrestres han mostrado con claridad que la quema de bosques tropicales y de sabanas genera al menos tanto monóxido de carbono como la de carburantes fósiles.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.