Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Diciembre de 1989
Ingeniería electrónica

Sistemas de adquisición de datos de alta velocidad

La física de altas energías y sus grandes instrumentos han impulsado el desarrollo de sistemas electrónicos muy rápidos para controlar y adquirir datos de los experimentos. Acaba de entrar en funcionamiento el FASTBUS.

La física de altas energías o física de partículas elementales ha conseguido progresos espectaculares en esta segunda mitad del siglo XX. Nuestro conocimiento sobre los constituyentes básicos de la materia (hadrones, formados a su vez por quarks, y leptones) y las fuerzas fundamentales que los ponen en relación (gravitatoria, débil, electromagnética y fuerte) ha progresado notablemente merced a la presentación de nuevas ideas unificadoras (el llamado modelo estándar y la teoría de la gran unificación). Nuevas ideas que han recibido parcial corroboración en descubrimientos experimentales de la mayor importancia, como el realizado en el detector UA1 del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) y en el que se observaron los bosones intermediarios Z0, W+ y W.

Lo mismo que en muchas otras ramas de la ciencia, el progreso experimental en física depende o está ligado a los avances de la técnica, impulsados por los propios científicos ante la necesidad de explorar cada vez con mayor precisión, ayer, el interior de los núcleos y, hoy, el de las partículas constituyentes. Para estudiar la materia, sus constituyentes y las fuerzas que actúan sobre ellos, los físicos de altas energías siguen el mismo camino que tomó Ernest Rutherford a principios de siglo: bombardear la materia con proyectiles nucleares y analizar las reacciones que se producen. Lord Rutherford, gran conocedor de los materiales radiactivos, propuso a dos de sus discípulos en Manchester, Hans Wilhelm Geiger y Ernest Marsden, la utilización de una fuente de radio, emisora de partículas alfa de unos 5 megaelectronvolt (MeV) de energía, que colocó cerca de una lámina delgada de oro. Estudiando con un sencillo microscopio los centelleos luminosos de las partículas alfa difundidas al atravesar la laminilla de oro, puso de manifiesto el núcleo atómico.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.