Aparenta 11 años, pero tiene 2500

El ADN de una tumba hallada en Atenas a mediados de la década de los noventa ayudó a identificar a la fiebre tifoidea como una posible causa de la plaga que, en el siglo V a.C., acabó con un cuarto de la población de la ciudad.
YIORGOS KARAHALIS/REUTERS
El ADN de una tumba hallada en Atenas a mediados de la década de los noventa ayudó a identificar a la fiebre tifoidea como una posible causa de la plaga que, en el siglo v a.C., acabó con un cuarto de la población de la ciudad. Manolis Papagrigorakis, el ortodoncista de la Universidad de Atenas que publicó el descubrimiento en 2006, ha ayudado ahora a restaurar el cráneo de una niña de once años encontrado en la misma tumba. El rostro de la pequeña, conocida como Myrtis, formó parte de la exposición Myrtis: cara a cara con el pasado, celebrada en el Museo Arqueológico de Tesalónica. Su reconstrucción es la primera de un habitante común de la Grecia antigua. Los detalles se publicaron en el número de enero de la revista Angle Orthodontist.
Papagrigorakis trabajó con Oscar Nilsson, experto en reconstrucciones faciales, quien aplicó una técnica utilizada a menudo en la investigación forense y en la que se procede músculo a músculo. El cráneo constituyó el andamiaje para muchos de los rasgos de la niña; sus dientes guiaron la forma de los labios. A Richard Neave, que reconstruyó a Filipo ii, padre de Alejandro Magno, suelen preguntarle qué aspecto tenía la gente de la antigüedad. Según Neave, Myrtis muestra al mundo que la gente no ha cambiado.

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