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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2011Nº 415
Historia de la ciencia

Historia de la ciencia

Ganot, Rey

O la república de los lectores de física.

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En el cementerio de Montrouge, a escasos kilómetros del bullicio del Barrio Latino de París, yacen los restos de Adolphe Ganot (1804-1887). La estela que corona su tumba se encuentra caída sobre la lápida, impidiendo leer cualquier inscripción que distinga esta tumba de otras y que nos dé algún indicio de cómo vieron sus contemporáneos a este profesor y autor de física, al final de su vida.

El abandono en que se encuentra la tumba de Ganot nos ofrece una poderosa imagen del olvido en que a menudo caen los docentes. Adolphe Ganot, profesor de ciencias establecido en París hacia mitad del siglo XIX, fue también director de una escuela privada preparatoria para el baccalauréat-ès-sciences (el examen que coronaba la enseñanza secundaria y daba acceso a las carreras científicas y médicas en Francia) y autor de dos libros de texto de física. Sin embargo, su producción como investigador se limita a la obra pedagógica y a algunas humildes patentes de inventos, relacionados con las tecnologías de la máquina de vapor o de la iluminación a gas. Ganot es pues un «cualquiera», un personaje ajeno a la élite científica de su época.

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