Teletransportes y trasplantes

El problema de la identidad personal.

A. GANOT, TRAITÉ ÉLÉMENTAIRE DE PHYSIQUE EXPÉRIMENTALE ET APPLIQUÉE, CHEZ L'AUTEUR-ÉDITEUR, PARÍS, 1860

Todo el mundo sabe que el paradero turístico del momento es Marte. Se come bien, los hoteles son cómodos y los baños termales, legendarios. El problema radica en el traslado: por muy lujosa que sea la línea espacial que uno contrate, hay que pasar cuatro meses en una cabina estrecha, comiendo mal y duchándose poco. Por eso a usted le llama tanto la atención un pequeño anuncio en el diario de hoy: «¡Basta de comida deshidratada! Viaje a Marte por teletransportador». Como contacto figura un tal Dr. Mendoza. Tras titubear un poco, se decide finalmente por ir a visitarlo.
«¡Bienvenido a mi laboratorio!», exclama el pequeño hombre de bata blanca que abre la puerta. «No se preocupe, de aquí no sale nadie decepcionado.» El laboratorio se encuentra casi vacío. Aparte de una serie de ordenadores viejos, lo único que salta a la vista son dos aparatos con aspecto de frigorífico, colocados a tres o cuatro metros de distancia uno del otro. «Permítame hacer una demostración», continúa el Dr. Mendoza mientras levanta del suelo a un gatito gris que paseaba por el laboratorio y lo introduce en uno de los aparatos.

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