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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2000Nº 285

Física cuántica

Teletransporte cuántico

El sueño de la fantasía científica de transportar seres de un lugar a otro sin pasar por los intermedios es ya una realidad, al menos para las partículas de luz.

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La escena se repite en las películas y series televisivas de fantasía científica. Aparece un grupo intrépido de exploradores que entran en una cámara especial, se producen unos fogonazos de luz, acompañados de estrépito, y nuestros héroes se difuminan hasta disolverse, para reaparecer en un planeta remoto. En eso sueña el teletransporte, en viajar de un sitio a otro sin tener que pasar por kilómetros intermedios en coche o avión. Aunque el teletransporte de objetos grandes o de seres humanos pertenece aún al reino de lo onírico, el cuántico se ha hecho realidad para los fotones, las partículas de la luz.

El teletransporte cuántico se basa en propiedades fundamentales (y peculiares) de la mecánica cuántica, una rama de la física creada en el primer cuarto del siglo XX para explicar qué ocurre a escala atómica. Desde el principio se advirtió que la teoría cuántica daba pie a todo tipo de fenómenos nuevos, algunos de los cuales desafiaban al sentido común. Gracias al progreso técnico del último cuarto del siglo XX se han acometido experimentos en los que no sólo se han puesto de manifiesto curiosos aspectos básicos de la mecánica cuántica, sino que, como en el caso del teletransporte cuántico, se los ha aplicado también a la consecución de hitos antes inconcebibles.

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