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1 de Noviembre de 1998
Astronomía

La nube de Oort

Allende el sistema solar hay una nube inmensa de cometas sometidos no sólo a las fuerzas de nuestro astro sino también de otras estrellas. En su dinámica podría esconderse la clave de las extinciones en masa del pasado de la Tierra.

No es todavía infrecuente oír o leer que el sistema solar se acaba en la órbita del planeta más alejado: Plutón. Craso error. La influencia gravitatoria del Sol se extiende 3000 veces más allá, a medio camino hasta las estrellas más cercanas. Y ese espacio no está vacío: lo ocupa un gigantesco depósito de cometas, material sobrante de la formación del sistema solar. A ese almacén se le denomina nube de Oort.
También pudiera llamársele la Siberia del sistema solar. Se trata de una frontera, enorme y fría, poblada con los exiliados del imperio interior del Sol y apenas sometida a la autoridad central. Las temperaturas no rebasan a mediodía los cuatro grados Celsius sobre el cero absoluto. Los cometas vecinos distan entre sí decenas de millones de kilómetros, por lo común. El Sol es aún la estrella más brillante del firmamento, pero no luce más que Venus en el atardecer terrestre.

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