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Nuevas herramientas químicas para crear plásticos

Unas pequeñas máquinas moleculares denominadas catalizadores metalocenos han revolucionado la síntesis industrial de valiosos plásticos.

Los alquimistas de la época medieval trataron de convertir el plomo en oro. Los químicos actuales saben que se trata de una causa perdida, pero muchos de nosotros aún nos ganamos la vida descubriendo cómo convertir materias primas baratas en productos valiosos. El equivalente moderno de la poción mágica de los alquimistas es un catalizador, es decir, una sustancia que inicia una reacción química deseada o que acelera una reacción que de otra forma iría tan lenta, que no tendría interés económico. El impacto social de esta magia de nuestros días no puede ser despreciado.

Los catalizadores han hecho posible —entre otras cosas— el de­sarrollo de varios plásticos modernos. Los plásticos se sintetizan persuadiendo a pequeñas moléculas orgánicas a que se unan entre sí formando largas cadenas denominadas polímeros. Dichos materiales han encontrado tan vasta aplicación, que es difícil concebir la vida sin ellos. Ligeros, resistentes al agua y a la corrosión, constituyen la primera elección del proyectista, ocúpese de tuberías de agua, bolsas de basura, peines para el pelo, fibras para ropa o para construir carreteras o envases de alimentos o medicamentos. Los millones de toneladas de plásticos vendidos anualmente han hecho de esta industria un sector vital de la economía.

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