Pasado y futuro de la Amazonía

La historia climática de la selva amazónica nos habla de un ecosistema bien adaptado a ciertas perturbaciones naturales. Pero, ¿podrá resistir la explotación humana?

La pluviselva que cubre la gran cuenca del río Amazonas se extiende, vista desde el aire, como una alfombra verde, uniforme y recortada aquí y allá por cursos fluviales. La verdad es que la selva es todo menos uniforme. La "alfombra" es la bóveda o dosel del bosque, formado por las hojas planifolias de muchos tipos de árboles gigantes, bóveda que constituye la parte superior de un ecosistema especial: el ecosistema con más especies del mundo. La pluviselva alberga unas 80.000 especies vegetales (de las cuales 600 son palmeras) y posiblemente unos 30 millones de especies animales, insectos en su mayoría.

Hasta hace poco, creíase que semejante diversidad debíase a su clima imperecedero, estable, caluroso y con lluvia abundante. A salvo de la pequeña catástrofe que supone la estación invernal y del gran desastre inmenso de las glaciaciones, seguíase postulando, el dominio tropical, conocido por "Amazonía", perdería pocas especies y, en cambio, podría acumular muchas. Pero los trabajos de campo dan a entender otra cosa: la Amazonía ha padecido cambios climáticos de todas las escalas temporales, incluido el enfriamiento a raíz de la extensión de los glaciares septentrionales en la edad del hielo. Por otro lado, las moderadas perturbaciones climáticas en la región, lejos de dañar la biología amazónica, podrían ayudar a explicar la espléndida diversidad de la pluviselva.

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