Ranas marsupiales

Algunas ranas tropicales incuban los huevos en su dorso, a menudo en una bolsa especial. Ciertos rasgos de esta adaptación recuerdan la gestación en los mamíferos y los huevos y embriones de las aves, pero otros les son exclusivos.

Los mamíferos dan a luz crías vivas y las amamantan; las aves ponen huevos y los incuban. Las ranas, que son anfibios, depositan sus huevos en el agua y tienen larvas acuáticas, los renacuajos. Tal como estas generalizaciones sugieren, un modelo común de reproducción engloba la diversidad morfológica dentro de una determinada clase de animales, emparejando murciélagos con elefantes, colibríes con avestruces.

En las pluviselvas y montañas de América central y Sudamérica tropical viven unas 60 especies de ranas arborícolas que contradicen este axioma. Llegadas al estado adulto, se parecen a otras ranas arborícolas; sin embargo, su modo de reproducción difiere del característico de las demás ranas. Sus huevos no se desarrollan en el agua, sino sobre el dorso de la madre, frecuentemente dentro de una bolsa especial. En muchas especies, las crías salen transformadas en ranitas plenamente desarrolladas; en otras, como renacuajos avanzados.

Este insólito tipo de reproducción ha requerido algunas especializaciones notables. Protegido en el dorso de la madre, el embrión crece a un ritmo pausado. A su vez, el desarrollo prolongado significa que deben suministrársele nutrientes y que necesita intercambiar gases y fluidos con su ambiente. Todo ello ha exigido cambios en la fisiología de la madre, en la estructura y en las características moleculares del huevo, así como en el patrón de desarrollo embrionario. Muchas de estas especializaciones invitan a hacer comparaciones entre las ranas que incuban huevos y otros animales que, desde el punto de vista evolutivo, se hallan muy alejados.

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