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Enanas marrones. Teide 1

Teide 1 es el nombre que ha recibido la primera estrella enana marrón detectada, descubierta en el cúmulo de las Pléyades. Son objetos gaseosos autogravitantes, pero cuya reducida masa impide la fusión de su hidrógeno.

Comparación a escala de los tamaños del Sol, la enana marrón Teide I descubierta en el cúmulo de las Pléyades, el planeta Júpiter y la Tierra. La enana marrón se encuentra en proceso de contracción gravitatoria. De aquí a unos cientos de millones de años, su diámetro será muy similar al de Júpiter; la masa de la enana es de varias decenas de veces mayor que la del planeta y su gravedad superficial, por tanto, muy superior. Actualmente, la temperatura superficial efectiva de Teide I se estima en unos 2100 grados centígrados. Cabe esperar que, al terminar su contracción, esta temperatura se haya reducido en varios cientos de grados.

Durante décadas se ha especulado sobre la existencia de enanas marrones, cuerpos celestes que podrían constituir un eslabón entre las estrellas de menor masa y los planetas gigantes, como Júpiter, cuya masa es aproximadamente una milésima de la que posee el Sol. No hay razón para pensar que tales objetos subestelares no puedan formarse libremente en el espacio siguiendo un proceso similar al del nacimiento de las estrellas: resultado, pues, del colapso gravitatorio y fragmentación de nubes de polvo y gas. Sin embargo, a pesar de las muchas búsquedas realizadas, no ha podido demostrarse todavía su existencia.

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