Vulcanismo en los rifts

Cuando la corteza rígida de la Tierra se rompe y separa, las rocas dúctiles del manto ascienden y se funden parcialmente. Basta que el manto eleve algo su temperatura para que se sucedan espectaculares episodios volcánicos.

Hace sesenta y seis millones de años, la Tierra se abrió por el lado oeste de la India y, sobre la superficie, se derramaron cantidades ingentes de roca fundida. Cerca de dos millones de kilómetros cúbicos de lava se liberaron en menos de medio millón de años, cubriendo gran parte del centro-oeste de la India con capas de basalto de centenares de metros de potencia. El episodio asestó, quizás, un duro golpe a la estabilidad climática y ecológica del planeta; algunas teorías lo han considerado responsable incluso de la extinción de los dinosaurios. Pero dista mucho de ser un caso aislado; se ha registrado un número elevado de cataclismos similares en los continentes en proceso de separación durante el transcurso del tiempo geológico.

El vulcanismo que se desarrolla en las zonas de fractura y separación ("rifts") adopta otra apariencia más tranquila, que, a largo plazo, implica, sin embargo, una mayor actividad volcánica. El vulcanismo se produce de forma constante, aunque se escapa a la observación, a lo largo del sistema de dorsales centro-oceánicas que recorren el fondo de los suelos marinos. Estas dorsales señalan los rifts donde las emisiones de magma generan unos 20 kilómetros cúbicos de corteza oceánica nueva cada año.

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