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1 de Enero de 2020
Biofísica

Alas encubiertas

Una especie de polilla nocturna oculta un llamativo secreto.

Las alas delanteras de Eudocima materna presentan un aspecto u otro según desde dónde se observen. [K. JAYARAM, SCIENCE SOURCE]

Eudocima materna,una polilla nocturna caracterizada por la presencia de un punto negro en cada una de sus alas traseras, parece emplear una sigilosa táctica para atraer parejas en la oscuridad. Un estudio publicado el pasado mes de septiembre en Current Biology ha referido el hallazgo de tres manchas en las alas delanteras de los machos, cuya tonalidad y tamaño varían cuando se observan desde ciertos ángulos. En las hembras, por el contrario, se oscurece el ala entera.

Es conocido que las especies diurnas de mariposas y polillas se sirven de efectos visuales dinámicos para comunicarse. Pero hasta ahora se pensaba que, debido a la falta de luz, sus parientes nocturnos dependerían casi exclusivamente de señales químicas. Sin embargo, estas alas con dibujos cambiantes, observadas por primera vez en una polilla nocturna, hacen pensar que también estos insectos emplean señales visuales. Y dado que solo los machos exhiben las manchas, los investigadores creen que probablemente se trate de un rasgo seleccionado sexualmente.

La ecóloga de la Universidad de Australia Occidental Jennifer Kelley y sus colaboradores advirtieron por primera vez el llamativo fenómeno mientras estudiaban especímenes museísticos de polillas para otro proyecto. «En cuanto nos percatamos de que el efecto dependía del ángulo, supimos que para entenderlo debíamos analizar la óptica subyacente», explica Kelley. Para ello, los investigadores contactaron con Gerd Schröder-Turk, físico de materiales de la también australiana Universidad Murdoch, y Bodo Wilts, experto en nanofotónica del Instituto Adolphe Merkle, en Suiza.

Los investigadores analizaron los efectos ópticos generados en el ala de la polilla hasta escalas nanométricas. Al observarlas desde arriba, las escamas reflejan completamente la luz, al igual que un espejo ordinario. Sin embargo, cuando se miran desde cierto ángulo, permiten que una fracción de la luz las atraviese, lo que deja atisbar una capa más profunda de escamas oscuras que, en las alas del macho, se ven como manchas. Si el insecto bate las alas vigorosamente, un comportamiento habitual entre los machos que se acercan a posibles parejas, esas manchas aparecen y desaparecen, lo que genera una llamativa señal visual incluso con muy poca luz.

«Estas polillas han desarrollado una magnífica solución para dejarse ver en secreto», asegura Elizabeth Tibbetts, ecóloga conductual de la Universidad de Michigan que no participó en el estudio. «Su señal es muy clara desde una determinada dirección, pero invisible desde otras. Eso permite al macho anunciar su presencia a las hembras sin que los depredadores lo detecten.»

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