Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Carbono: el elemento estrella

Este elemento químico es tan interesante que merece la pena sistematizar su estudio, atesorar muestras de sus diversísimas manifestaciones y materializar una maleta didáctica.

Fuentes de carbono (de izquierda a derecha): espato de Islandia (calcita), diamante sobre kimberlita, grafito natural, shunguita, tronco fosilizado del Cretácico, materia vegetal y meteorito (condrita carbonácea). [Marc Boada Ferrer]

Siguiendo la estela del recién concluido Año Internacional de la Tabla Periódica, nos centramos aquí en un elemento químico que ya ha protagonizado algunas entregas de esta sección. Nos referimos al carbono, una sustancia simple cuyas aplicaciones se extienden en casi todos los ámbitos de la actividad humana. Nuestro objetivo: convertirlo en materia pedagógica mediante la elaboración de una «maleta didáctica».

Una maleta didáctica —un recurso que los docentes usan desde hace años— se define como un contenedor donde se alojan todos los elementos necesarios para el desarrollo de una actividad didáctica. Lo primero que tendremos que hacer, pues, será diseñar la actividad, es decir, definir el tema de estudio, las preguntas, los experimentos, los materiales y todo aquello que necesitemos para hacer accesible el conocimiento que nos hemos propuesto trabajar. (En la enseñanza primaria, unos de los mejores recursos didácticos son los juegos, los relatos y los retos.) Naturalmente, el contenido de la maleta dependerá del ámbito de conocimiento que queramos trabajar. Si vamos a introducirnos en la prehistoria, necesitaremos réplicas de herramientas, materiales y productos técnicos de la época. Si nuestro objetivo es trabajar un ámbito artístico, en cambio, buscaremos pigmentos, soportes, fichas de artistas o grabaciones con piezas musicales escogidas.

Las maletas pedagógicas constituyen un retorno al aula de la materia tangible, algo que, por desgracia, había quedado olvidado, pero que muy diversos actores han puesto de nuevo sobre la mesa. Así, grandes museos, centros de investigación, fundaciones privadas y centros de recursos pedagógicos disponen hoy de una amplia oferta de maletas que ceden gustosamente al profesorado para que trabaje con sus alumnos la nanotecnología, la física o el modernismo.

Maleta didáctica con todos los elementos necesarios para el estudio del carbono. [MARC BOADA FERRER]

Siguiendo esta línea, hoy proponemos la elaboración de una maleta didáctica donde alojaremos todo lo necesario para trabajar el carbono como elemento químico y sus múltiples derivadas curriculares. Lo haremos como en la colaboración dedicada al coleccionismo de elementos químicos, es decir, buscando fuentes de obtención, muestras en estado puro y materiales que nos expliquen sus aplicaciones [véase «El arte de coleccionar elementos químicos», por Marc Boada Ferrer; Investigación y Ciencia, julio de 2019]. Todo ello, además, lo enriqueceremos con varios materiales que nos ayudarán a construir un discurso y, sobre todo, a hacer pensar a nuestros alumnos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.