Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El fin de los tigres de Laos

Por extenso que sea su hábitat, la especie se extinguirá si no se pone freno al furtivismo.

El tigre ha desaparecido de Nam Et-Phou Louey. [OZBALCI, GETTY IMAGES]

Hace una década, los zoólogos descubrieron en una remota zona protegida del norte de Laos, Nam Et-Phou Louey, el que probablemente fuera el último reducto del tigre en aquel país. Para corroborar sus sospechas, en 2013 instalaron cámaras de fototrampeo y no tardaron en confirmar la presencia de un par de ejemplares. Pero el éxito ha sido fugaz: a lo largo de cuatro años de estudio desde entonces, no han vuelto a ver ni un solo ejemplar más.

Este hallazgo, descrito el pasado octubre en Global Ecology and Conservation, confirma la extinción funcional del tigre en Laos. Los investigadores han constatado asimismo que los leopardos, que supuestamente vivían aún en la reserva, también han desaparecido. «De la multitud de zonas protegidas para el tigre que existen en el sudeste asiático, esta era importante, hasta es posible que fuera una de las joyas de la corona», asegura David Macdonald, zoólogo especializado en conservación de la Universidad de Oxford. «Es terrible saber que ha sucumbido de la noche a la mañana.»

La desaparición del tigre en Laos forma parte de una dinámica alarmante que afecta al sudeste asiático; el felino ya se ha extinguido en Vietnam y Camboya. En casi todos los lugares estudiados por Macdonald y sus colaboradores, los tigres en libertad —de los que ahora quedan menos de 4000 en el mundo— están en franco declive o se han esfumado por completo. También los antaño abundantes leopardos. La pérdida del hábitat tiene parte de la culpa, pero Macdonald señala como principal responsable a «la plaga de la caza furtiva».

Akchousanh Rasphone, autora principal del estudio y primera laosiana en doctorarse en Oxford, instaló y examinó con sus colaboradores más de 1500 cámaras de fototrampeo esparcidas por los casi 6000 kilómetros cuadrados de montañas escarpadas y selva densa de Nam Et-Phou Louey. A lo largo de cuatro años han avistado 43 especies de aves y mamíferos, pero ni un solo leopardo, y desde 2013, ni un solo tigre. Importantes ONG internacionales colaboran en las campañas contra el furtivismo en las grandes zonas protegidas de Laos, pero como en tantos otros países, los cazadores consiguen burlarlas. «Este desenlace no me sorprende», afirma Ullas Karanth, zoólogo especializado en carnívoros del Centro de Estudios Faunísticos de Bangalore, que no ha participado en la investigación. «Ni la selva ni el hábitat adecuado escasean en la zona del estudio ni en el sudeste de Asia, pero sin medidas de protección contra los que practican la caza a escala industrial, la fauna desaparecerá.»

El tigre puede vivir en territorios humanizados: India es el segundo país más poblado del mundo, pero ha priorizado la conservación de este gran felino y ahora alberga dos tercios de sus efectivos en libertad. Macdonald afirma que países como Tailandia, que aún cuenta con unos 200, deben tomar ejemplo de India y Laos; la conservación del hábitat es esencial pero también lo es acabar con la corrupción, luchar contra los cazadores furtivos y reducir la demanda de partes del cuerpo de los grandes felinos. «De un modo u otro, la gente tendrá que cambiar de actitud», sentencia.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.