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La poesía visual matemática de Cristóbal Vila

Las animaciones digitales del artista zaragozano enseñan a disfrutar de la belleza de las matemáticas a través de la naturaleza, la arquitectura y el arte.

Dos fotogramas de la animación Snakes (2003), un homenaje a la obra homónima de M. C. Escher. En el cortometraje, tres serpientes se desplazan (izquierda) hasta adoptar una posición final con simetría rotacional de orden tres (derecha). [CRISTÓBAL VILA]

Este mes me gustaría presentarles la obra del zaragozano Cristóbal Vila, un mago de las animaciones en 3D. Mi intención es sencillamente que conozcan y disfruten de sus cortometrajes digitales, dedicados a presentar la matemática y la ciencia con un genial pulso poético.

Vila, que se define como autodidacta, realizó sus primeros trabajos en animación a finales de los años noventa. Ya en 2003 alumbró Snakes, «Serpientes», un homenaje a M. C. Escher basado en la última obra del holandés, realizada en 1969 y de título homónimo.

El grabado original en madera representa la última exploración de Escher sobre el infinito y las geometrías hiperbólicas. Muestra un disco formado por anillos entrelazados que van disminuyendo de tamaño tanto si nos acercamos al centro como si nos movemos hacia los bordes. La presencia de tres serpientes enroscadas en la estructura introduce una simetría rotacional de orden tres y genera esa mezcla orgánico-matemática tan característica de las creaciones del artista holandés.

En su corto, Vila nos revela los entresijos geométricos de aquella obra dándole vida en 3D. En particular, detalla la estructura de los anillos entrelazados, en los que tres serpientes acabarán colocándose en las posiciones simétricas que les otorgó Escher. La obra está aderezada con música de Erik Satie, el pianista de los surrealistas.

Aunque este primer corto de Vila ya apuntaba maneras, sería su siguiente obra matemática, Nature by numbers, la que le reportaría éxito internacional.

 

Nature by numbers (2010)

Vila describe esta animación de 3 minutos y 44 segundos con el subtítulo «Un cortometraje inspirado en los números, la geometría y la naturaleza». El vídeo se divide en tres partes: la sucesión y la espiral de Fibonacci; la proporción y el ángulo áureos; y la triangulación de Delaunay y las teselaciones de Voronoi.

Tras presentar la secuencia de Fibonacci, que comienza con dos unos y en la que cada elemento posterior viene dado por la suma de los dos números inmediatamente anteriores,

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55... ,

Vila disecciona un plano siguiendo dicha secuencia para construir una espiral de Fibonacci, la cual usa como aproximación a la espiral áurea. Para que los empalmes no se vean discontinuos, los corrige empleando curvas de Bézier [véase «Tipografía digital», por Bartolo Luque; Investigación y Ciencia, julio de 2017].

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