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Detección ultrasensible

Mediante microesferas de vidrio que atrapan la luz es posible detectar la presencia de un número reducido de moléculas.

JORDI MARTORELL

Las «salas de los secretos» (whispering galleries) ofrecen una acústica sorprendente. En este tipo de estancias, normalmente abovedadas, cualquier sonido, aunque sea tan débil como un murmullo, recorre distancias muy superiores a las que este recorrería sin la ayuda acústica que les presta la estructura de la habitación; las ondas sonoras no se dispersan, rebotan por las paredes y se propagan a larga distancia. En la «sala de los secretos» del interior de la cúpula de la catedral de Saint Paul de Londres, totalmente circular, el susurro de una persona puede ser escuchado con claridad por otra que se encuentre al lado opuesto de la cúpula, a más de 30 metros.

En un artículo de 1910, Lord Rayleigh comentaba que la óptica geométrica resultaba útil para entender el modo en que el sonido que se reflejaba en las paredes de la galería lo hacía al modo que la luz se refleja totalmente en la superficie que separa un material transparente de otro con índice de refracción menor [véase «Algunas «salas de los secretos» se distinguen por reflejar el sonido, pero hay otras más intrigantes», por Jearl Walker; Investigación y Ciencia, diciembre de 1978].

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