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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2011Nº 421
Apuntes

Matemáticas

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La empatía de los salmones... o el significado de las estadísticas

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Si desea convencer al mundo de que un pez puede percibir nuestras emociones, quizá le baste un solo parámetro estadístico: el valor p.

El valor p es una herramienta multiuso que suele emplearse para determinar si un resultado experimental posee o no valor estadístico. Por desgracia, el método no es infalible, por lo que en ocasiones se interpretan de manera incorrecta observaciones que, en realidad, no se deben sino a fluctuaciones estadísticas carentes de sentido.

Imaginemos que se desea comprobar la eficacia de un fármaco que, supuestamente, disminuye el riesgo de sufrir un infarto. A tal fin, se lleva a cabo un estudio en el que se comparan los efectos del medicamento frente a los de un placebo y, al finalizar, se observa que quienes tomaron la medicina sufrieron menos ataques cardíacos que aquellos a quienes se les administró el placebo. ¿Quiere eso decir que el fármaco prevenía el infarto?

Quizá no. El fármaco podía haber sido completamente inactivo, en cuyo caso habría existido una probabilidad del 50 por ciento de que quienes lo tomaron padeciesen menos infartos que quienes fueron tratados con el placebo. A fin de cuentas, en alguno de los dos grupos tenía que haber menos infartos que en el otro.

El valor p cuantifica la probabilidad de obtener un resultado experimental positivo cuando la hipótesis de trabajo es errónea. Un criterio de corte empleado en numerosas disciplinas establece que, si el valor p es inferior a 0,05, el resultado se considera estadísticamente significativo. Pero, tal y como ocurre con cualquier convención arbitraria, también esta puede arrojar conclusiones falsas, puesto que, en promedio, obtendremos un valor p inferior a 0,05 una vez de cada veinte. Por tanto, todo estudio que efectúe veinte comparaciones obtendrá de media un resultado «estadísticamente significativo».

Numerosos estudios realizan veinte, cuarenta o incluso cientos de análisis. En tales casos, los investigadores que no ajusten en consecuencia el umbral de 0,05 para el valor p tienen prácticamente garantizado hallar resultados estadísticamente significativos. Un trabajo publicado en febrero en el American Journal of Clinical Nutrition evaluó docenas de compuestos y llegó a la conclusión de que los arándanos reducían el riesgo de hipertensión, con un valor p de 0,03. Sin embargo, los autores habían considerado tantas sustancias y habían realizado tantas comparaciones (más de cincuenta) que era casi seguro que antes o después obtendrían algún valor de p inferior a 0,05.

En un estudio muy conocido, un equipo de neurocientíficos concluyó que, cuando a un salmón se le presentaban imágenes de personas que expresaban emociones, se activaban algunas regiones de su cerebro. Es más, el valor estadístico del resultado quedaba avalado por un valor de p inferior a 0,001. Pero, como apuntaron los propios investigadores, eran tantos los patrones que podían medirse que ya de antemano podía adivinarse que obtendrían algún resultado significativo. Sin embargo, a pesar de lo ínfimo del valor de p, era del todo imposible que el pez hubiese reaccionado a las emociones humanas. El salmón que habían sometido a las pruebas de resonancia magnética funcional estaba muerto.

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