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1 de Septiembre de 2018
Microbiología

Hongos iconoclastas

Dos nuevas especies descubiertas destruyen litografías antiguas.

Muestras de hongos (abajo) hallados en una litografía de Bernard Romain Julien (arriba). [De «Two New Cellulolytic Fungal Species Isolated From a 19th-Century Art Collection», por Carolina Coronado-Ruiz et al., en Scientific Reports, vol. 8, artículo n.o 7492, mayo de 2018.]

Científicos costarricenses han descubierto nuevas especies de hongos que colonizan un extraño lugar: una colección de litografías del artista francés del siglo XIX Bernard Romain Julien. Los hongos están acelerando el deterioro de las impresiones, que constituyen algunas de las obras más antiguas que atesora la colección de arte de la Universidad de Costa Rica, adquiridas en su día con el propósito de enseñar las técnicas de dibujo.

Con el fin de asegurar su conservación, Geraldine Conejo-Barboza, investigadora del Departamento de Química de la citada universidad y de su Instituto de Investigaciones en Arte, está diseñando con sus colaboradores un líquido pulverizable que elimine o frene el crecimiento del hongo y detenga el proceso natural de acidificación que está destruyendo las litografías. «Nuestra idea consiste en tomar la hidroxiapatita, una biomolécula que rebaja la acidez del papel y diseñar una molécula híbrida que también erradique los hongos», explica Conejo-Barboza. Planea incorporar óxido de cinc e iones de este mismo metal a la superficie de la molécula para que actúen como fungicidas.

Pero antes de aplicar el remedio, era preciso averiguar de qué enfermedad se trataba. Y para descubrir los microbios que están atacando las obras de arte, Max Chavarría, biólogo molecular del Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas de Costa Rica, estudió una veintena del millar largo de litografías que forman la colección. Extrajo 21 muestras de hongos, dos de los cuales resultaron ser inéditos para la ciencia. «Fue una sorpresa hallar dos especies nuevas en un ambiente tan limitante», afirma Chavarría. Los recién descubiertos, Periconia epilithographicola y Coniochaeta cipronana, se describieron en mayo en Scientific Reports.

Conejo-Barboza ya ha sintetizado varios fungicidas que pretende poner a prueba en el laboratorio. Salomón Chaves, subdirector del Instituto de Investigaciones en Arte, ha dedicado los últimos cinco años a la restauración de las litografías. El nuevo producto tiene la ventaja de ser pulverizable, explica. Hasta ahora, proteger el papel contra la acidificación exige su baño en soluciones alcalinas y un secado esmerado, proceso que puede arrugar el papel si no se hace correctamente. Estos especialistas esperan que los nuevos productos neutralicen los microbios y la acidificación y resulten útiles para conservar las colecciones de otros lugares.

Aun así, los hongos no siempre son nocivos: su capacidad para degradar la celulosa (una sustancia correosa y dura propia de la pared de las células vegetales) es útil para tratar los residuos agrícolas procedentes de cultivos como la piña, el café o la caña azucarera.

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