La plasticidad de los góbidos

La elevada diversidad de estrategias de vida de estos peces les confiere una gran capacidad de adaptación a distintos ambientes acuáticos.

Los góbidos son muy territoriales, sobre todo en la época de reproducción, como se muestra en este enfrentamiento entre dos machos de Gobius geniporus. [FRANCISCO JAVIER MURCIA]

Los gobios, o góbidos, están presentes en toda la geografía marina del mundo, desde zonas muy someras, con escasos centímetros de profundidad, hasta los 400 metros. También pueden encontrarse en aguas salobres de marismas y estuarios, en aguas hipersalinas de ciertas lagunas costeras, e incluso en aguas dulces. Su talla suele ser reducida: oscila desde unos pocos milímetros, como en Speleogobius trigloides, hasta un máximo de 30 centímetros, como en Gobius cobitis.

El número de especies catalogadas varía entre 1771 y 1950, en función de la fuente consultada. Según nuestros estudios, en el mar Mediterráneo se han registrado poco más de 50, la mayoría de las cuales son endémicas de dicho mar. Entre ellas cabe mencionar las pequeñas especies del género Pomatoschistus, como el gobio de Quagga (P. quagga) y el gobio de Kner (P. knerii), y también otras especies más difíciles de observar, como el gobio de Miller (Milleriogobius macrocephalus) o el gobio cavernícola (Corcyrogobius liechtensteini).

La gran diversidad de especies es un indicador del éxito biológico de esta familia de peces, sustentado por su enorme capacidad adaptativa. Esta se manifiesta en distintos rasgos morfológicos, anatómicos, fisiológicos y conductuales que les permiten colonizar una enorme variedad de ambientes. Hemos constatado así que son muy tolerantes a variaciones en la salinidad y la temperatura y, además, pueden nutrirse de muy diversos alimentos.

Asimismo, resulta destacable su variada estrategia reproductiva. Son ovovivíparos y generalmente gonocóricos (con sexos en individuos separados), pero también hay especies hermafroditas bidireccionales (sexo alternativo), como ocurre en el género Trimma. Algunas especies abandonan las puestas a su suerte (formas pelágicas dotadas de vejiga gaseosa), pero la mayoría realiza la puesta en el sustrato del fondo, aprovechando cualquier concavidad de una roca o de una valva de molusco, o depositando los huevos piriformes en una superficie lisa, donde el macho los cuida y oxigena hasta su eclosión. Todos esos factores contribuyen a mantener su plasticidad y capacidad de expansión y colonización de nuevos hábitats.

[El artículo completo (PDF) incluye un reportaje fotográfico de 2 páginas con imágenes de adaptaciones y conductas de distintas especies de gobios.]

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