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  • Septiembre 2018Nº 504
Panorama

Clima

Los ciclones tropicales se ralentizan

En las últimas siete décadas, la velocidad a la que se desplazan los ciclones tropicales ha disminuido. El fenómeno podría causar inundaciones al aumentar la cantidad de precipitaciones tormentosas.

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Los ciclones tropicales figuran entre las catástrofes más letales y costosas. Su poder destructivo no solo deriva de los fuertes vientos, sino también de las inundaciones y de las coladas de barro asociadas a las marejadas ciclónicas y a las intensas lluvias. La cantidad total de precipitaciones tormentosas en una región puede ser extrema con independencia de la velocidad máxima del viento, ya que resulta proporcional a la tasa de pluviosidad e inversamente proporcional a la velocidad de traslación del ciclón; es decir, a la rapidez con que este atraviesa la zona.

En el pasado, algunos estudios habían analizado la evolución de las lluvias torrenciales asociadas a los ciclones tropicales del último siglo y su proyección futura. Sin embargo, la velocidad de avance no había recibido tanta atención. En un artículo publicado hace poco en Nature, James Kossin, de la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos (NOAA) de EE.UU., ha estudiado los cambios en este parámetro a escala global, así como las variaciones regionales sobre cuencas oceánicas concretas. Su trabajo concluye que la velocidad a la que se desplazan los ciclones ha disminuido, lo que sugiere que la cantidad total de precipitaciones regionales asociadas a estos fenómenos podría haber aumentado.

En su artículo, Kossin ha analizado 68 años de observaciones realizadas entre 1949 y 2016, el período más largo para el que existen datos a escala global. En ese tiempo, la incertidumbre asociada a la velocidad de traslación es mínima, ya que la ubicación de los ciclones se conoce con gran exactitud. Por el contrario, identificar tendencias en el número y la intensidad de los ciclones resulta más difícil, ya que algunos de ellos no podían detectarse en la época previa a la llegada de los satélites, en los años setenta del siglo pasado. Kossin ha inferido una disminución del 10 por ciento en la velocidad de traslación de los ciclones tropicales a lo largo de ese período: una tendencia que supera rigurosos tests estadísticos y que se encuentra dominada por los ciclones oceánicos.

El autor concluye que los cambios en la velocidad de avance de los ciclones generados sobre terreno continental (de mayor relevancia para la sociedad que los que se producen en el océano) varían notablemente por regiones. No se trata de un hecho sorprendente, ya que solo el 10 por ciento de los datos originales corresponden a tales ciclones, y categorizarlos por zonas reduce aún más el conjunto de datos, lo que dificulta separar cualquier posible tendencia del ruido estadístico. Con todo, el estudio sí observa una ralentización estadísticamente significativa, la cual ascendería a entre el 20 y el 30 por ciento en grandes regiones continentales próximas al noroeste del Pacífico, el norte del Atlántico y los alrededores de Australia.

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