Así funciona el supertransistor

El transistor bipolar de puerta aislada está transformando la electrónica de potencia.
Aunque raras veces se reconozca, la invención del transistor en los laboratorios de Bell Telephone en los años cincuenta provocó una doble revolución en la electrónica. Una, la más popular, se manifiesta en la progresiva miniaturización. Su impulso fundamental vino al final de esa década, cuando Robert N. Noyce y Jack Kilby por separado crearon el circuito integrado, que incorporaba múltiples transistores en una sola pastilla constituida por capas de material semiconductor. Transcurridos los años, se integrarían en finas láminas de silicio, no mayores que una uña, millones de transistores, cada uno de los cuales mide sólo algunos micrometros y consume del orden de una millonésima de watt por operación.
La otra revolución, menos conocida, se caracteriza por la tendencia opuesta: transistores de magnitud creciente, capaces de manejar mayores potencias eléctricas. En el oscuro mundo de los semiconductores gigantes la innovación fundamental llegó hace sólo unos años, y ahora es cuando comienza a imponerse.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.