Los taxoides, nuevas armas contra el cáncer

Los químicos, tras haber desarrollado el taxol, utilizado como medicamento contra el cáncer, trabajan ahora sobre otros compuestos semejantes que tengan propiedades anticancerígenas.
Hace ahora cinco años que una sustancia conocida con el nombre de taxol saltó a los titulares de las noticias. La razón era bien sencilla: parecía un tratamiento eficaz del cáncer de ovario. Sólo había un problema, el de que el fármaco era bastante difícil de conseguir. Los investigadores tenían que extraerlo de la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia) mediante un proceso que inevitablemente causaba la muerte del árbol. Para complicar más las cosas, el tejo tiene un crecimiento muy lento (un árbol en pleno desarrollo alcanza una altura de unos 7 metros) y la cantidad de corteza que produce es muy pequeña. Un árbol de cien años proporciona sólo un gramo del compuesto, alrededor de la mitad de lo que se necesita para un único tratamiento. A esto hay que añadir que el tejo que produce el taxol se da en bosques de árboles centenarios en las regiones del noroeste del Pacífico y su tala conllevaría daños irreparables del ecosistema. A medida que el número de tejos disminuía, aumentaban las protestas de los defensores del medio ambiente insistiendo en que había que proteger los árboles que quedaban, mientras que los pacientes de cáncer y sus familiares suplicaban que se produjeran mayores cantidades del fármaco.
Las noticias actuales sobre el taxol son bastante distintas. En 1994 la agencia norteamericana responsable de la aprobación de fármacos y alimentos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) autorizó la utilización para el tratamiento de varios tipos de cáncer de un taxol semisintético, producido en el laboratorio en cantidades ilimitadas. A comienzos de este año un equipo de médicos de la Universidad de Emory dio a conocer los resultados de un amplio estudio sobre este fármaco. En vez de lamentar su escasez, destacaban su inesperada potencia. Según los datos obtenidos, las mujeres que padecían cáncer y habían recibido taxol en combinación con otra medicación anticancerosa tuvieron una supervivencia de más de 14 meses en comparación con otras mujeres que habían recibido distintos tipos de tratamiento. El taxol se considera hoy día como uno de los tratamientos más prometedores de los cánceres de mama y de ovario, existiendo estudios que demuestran su eficacia contra el de pulmón y el melanoma. ¿Cómo es posible que el taxol, famoso inicialmente por su escasez, se haya vuelto tan abundante.

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