Cuestión de testosterona

Algunas atletas son discriminadas por presentar altos niveles de esta hormona.

La medallista de oro olímpica Mokgadi Caster Semenya corre en una serie de los 800 metros del Campeonato Mundial de Atletismo en representación de Sudáfrica. Puede que no vuelva a participar en esta disciplina. [OLIVIER MORIN/AFP A TRAVÉS DE GETTY IMAGES]

En síntesis

La intersexualidad difumina el límite entre los dos sexos canónicos y plantea problemas en el deporte profesional a la hora de clasificar a los y las deportistas.

Las deportistas intersexuales portadoras de cromosomas XY y afectadas por hiperandrogenismo, que provoca la secreción de altos niveles de testosterona, pueden ser vetadas en las competiciones femeninas por esa circunstancia.

¿Debe ser la secreción natural de testosterona un factor descalificador y no otros dones como la gran estatura o la tolerancia excepcional al metabolismo anaerobio? El debate está servido.

Dutee Chand se convirtió en la mejor velocista de la India en febrero de 2016. El tiempo que marcó en pista cubierta durante una serie clasificatoria celebrada en Catar sigue siendo el más rápido que ha conseguido jamás una india en los 60 metros lisos y no tardó en ser la primera atleta de su país en décadas que competía en los 100 metros lisos en unas Olimpiadas. Nadie diría que un año antes estuvo a punto de no volver a participar en una competición oficial. En 2014, cuando ya despuntaba a nivel mundial en la categoría junior, la Federación India de Atletismo (AFI), con el beneplácito de la Federación Internacional, le prohibió participar en las competiciones femeninas debido a los niveles inusualmente altos de testosterona que su cuerpo segregaba de forma natural. (No hay pruebas de que Chand tomara sustancias prohibidas para alterar sus niveles hormonales.)

Según la AFI, que es quien regula las competiciones de atletismo en la India, sus niveles de testosterona por encima de la media le conferían una ventaja física que la igualaba a los atletas masculinos. Chand recurrió la decisión, negando que el hiperandrogenismo (secreción elevada de andrógenos, la clase de hormonas a la que pertenece la testosterona) le hiciera más semejante a un colega que a una colega velocista y, en 2015, el Tribunal de Arbitraje Deportivo le dio la razón. Resolvió que la Federación Internacional de Atletismo, la encargada de fijar las reglas en las competiciones internacionales de este deporte, no había presentado suficientes pruebas científicas que apoyaran sus afirmaciones, por lo que Chand podía volver a competir.

Pero en este momento la Federación sostiene que ya cuenta con una base científica que justifica la prohibición de que las corredoras con niveles altos de testosterona compitan en las distancias que van de los 400 metros a una milla (1609 metros), a menos que se mediquen para reducirlos o acepten competir contra hombres. Este criterio no afecta a Chand, ya que compite en distancias más cortas, pero podría acabar con los sueños de Mokgadi Caster Semenya, medallista de oro olímpica y heroína en su país natal, Sudáfrica. El Tribunal de Arbitraje Deportivo aceptó en 2019 el argumento de la Federación Internacional de Atletismo y el Tribunal Supremo de Suiza refrendó esta decisión en septiembre de 2020. En lugar de someterse a un innecesario tratamiento farmacológico para rebajar la testosterona, Semenya ha decidido que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 competirá solo en los 200 metros, carrera en que no se imponen límites a la hormona. Esta serie de decisiones controvertidas ha generado un debate sobre la imparcialidad y la discriminación en el deporte. A lo largo de la historia moderna de las Olimpiadas, las reglas sobre quién cuenta como mujer han cambiado a medida que ha ido progresando el conocimiento que la ciencia tiene sobre el sexo. Una de las últimas formas legales de discriminación en el deporte consiste en vetar la participación de las mujeres según los niveles naturales de testosterona.

Como estudiante interdisciplinar versada en biología y en estudios de género he analizado el modo en que los científicos intentan convertir categorías sociales como «mujer» y «hombre» en verdades fundamentales. Desde que la ciencia se empeña en descubrir la base biológica del sexo y el género, la naturaleza ha demostrado de forma reiterada que no se amolda a las teorías postuladas. (El «sexo» designa las características biológicas; el «género», los roles sociales y la identificación.)

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