Defensa vegetal contra las mariposas

Algunas plantas marchitan el tejido foliar para matar los huevos de los lepidópteros.

Una hoja se marchita en torno a un huevo de mariposa. [HANS M. SMID]

Algunas brasicáceas, la familia a la que pertenecen la col y la mostaza, pagan un alto precio para repeler a las voraces orugas: marchitan las partes de las hojas donde las mariposas hacen su puesta. Privados de un sustrato vivo, los huevos se desecan y mueren. Esta estrategia vegetal ya se conocía por lo menos desde los años 80 del pasado siglo, pero un nuevo estudio revela que se da solo en un pequeño grupo de plantas estrechamente emparentadas dentro de dicha familia, y que la desencadenan solo ciertas especies de lepidópteros.

Nina Fatouros, de la Universidad de Wageningen, y sus colaboradores investigaron 31 especies de la familia de plantas en cuestión. Primero aplicaron a sus hojas un líquido que había estado en contacto con huevos de una especie de mariposa que pone huevos en ellas. Cuatro especies muy cercanas entre sí dejaron marchitar las partes de las hojas tratadas de ese modo. Otros experimentos confirmaron que la especie que mostraba la respuesta más potente reaccionaba solo cuando el huevo pertenecía a un género concreto de mariposas, Pieris, que en la naturaleza hace la puesta en esas plantas. Ello demuestra que la especie de lepidóptero habría estimulado la evolución de la defensa necrosante, asegura Fatouros. Los autores también examinaron las puestas de otras mariposas silvestres con el fin de confirmar que la marchitación defensiva deseca los huevos o los hace caer. El trabajo se describe con detalle en New Phytologist.

«Es muy improbable que el hallazgo resulte casual», asegura Jurriaan Ton, biólogo molecular vegetal de la Universidad de ­Sheffield, ajeno al estudio. Añade que el parentesco entre las plantas, aunado con su reacción exagerada a esas mariposas, apunta a una enconada «carrera armamentista» evolutiva entre las plantas y los insectos.

«Por lo que sé, este es el primer estudio en que se ha explorado esa adaptación en una familia botánica en concreto», afirma la ecóloga Julia Koricheva, de la Royal Holloway, de la Universidad de Londres, que no ha participado en la investigación.

Los futuros estudios podrían abordar la pregunta de cuándo surgió ese rasgo, añade Fatouros. La autora señala que las carreras armamentistas raramente acaban y los indicios apuntan a que las mariposas estarían contraatacando. Algunas optan por poner los huevos en racimos, lo que las hace menos vulnerables a la estrategia de marchitación

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