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Creación artificial de poros en las células

Con la técnica del ADN recombinante podemos forjar poros artificiales en las membranas celulares al objeto de introducir fármacos o instalar biosensores para descubrir sustancias tóxicas.
La membrana externa de la célula no se limita a enclaustrar su contenido variopinto. Actúa, y de manera muy eficaz, como guardián exigente de cuanto entra y sale. Franquea el paso a los nutrientes y otros compuestos necesarios; las moléculas que no se precisan, permanecen en el exterior. Da salida de la célula a los productos de desecho. Pero en la lucha sin tregua entre las especies, las bacterias patógenas han adquirido la capacidad de infiltrarse en las defensas celulares y desbaratar el equilibrio de entradas y salidas.
Las armas utilizadas en esa batalla son ciertas proteínas liberadas por el patógeno para taladrar la membrana celular y provocar la entrada en tromba de materiales extraños hacia el interior de la célula y la salida de algunos de sus integrantes. El hombre se protege de muchos de estos ataques con un artillería similar: el sistema inmunitario aprovecha las propiedades de sus proteínas formadoras de poros para destruir células foráneas.

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