Comunicaciones ópticas por cables submarinos

Los cables de fibra óptica transportan fotones y sustituyen con ventaja a los cables metálicos. Con ellos se entra en una nueva etapa en la historia del desarrollo de las comunicaciones.

En los inicios de la era de los satélites de telecomunicación parecía una antigualla hablar de los cables submarinos. Esa opinión estuvo muy generalizada en la década de los sesenta coincidiendo con la euforia de las primeras puestas en órbita. Pero el rendimiento aportado por ambos sistemas y las innovaciones registradas sobre todo en los cables de comunicación submarina permiten asegurar para el futuro la tendencia actual: un equitativo reparto en el tráfico.

¿Cómo explicarlo? La historia del cable submarino se jalona en tres etapas bien diferenciadas. La primera arranca desde 1851, fecha en que se instaló el primer cable submarino del mundo, que unía Francia con Gran Bretaña. Llega hasta finales de la segunda guerra mundial. Los cables se caracterizaban por su corta vida, inferior a diez años, y por su empleo, casi exclusivo, dedicado a transmitir señales telegráficas.

En 1946 se tendió entre Alemania y Gran Bretaña el primer cable de la que podríamos llamar segunda época. Aportaba como novedad la incorporación de equipos amplificadores intermedios que le facultaban para transmitir canales telefónicos. (El primer cable trasatlántico de similares características se instaló en 1956 para unir Gran Bretaña con Estados Unidos.) 

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.