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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2001Nº 296

Arqueología

Integración de los bárbaros en la sociedad galo-romana

Contrariamente a la creencia popular, los hunos y otros bárbaros venidos de Oriente no eran sólo unas hordas sanguinarias. Mercenarios a sueldo de Roma, algunos se integraron en la sociedad galo-romana.
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Los bárbaros, los vándalos, Atila, nombres que evocan una brutalidad sin límites. ¿No eran acaso los pueblos bárbaros hordas de guerreros sanguinarios e implacables? Pues bien, en estas páginas vamos a intentar hacer ver que no todos lo fueron, y expondremos las razones que nos inclinan a pensar que algunos de aquellos bárbaros venidos de Oriente se integraron en la sociedad galo-romana, utilizando y hasta imitando sus monedas. El mobiliario funerario de las tumbas que hemos excavado revela que los bárbaros que se establecieron en la Galia conservaban sus costumbres, pero también adoptaban muchas modas y objetos romanos. A su vez, en las necrópolis romanas de la misma época se hallan numerosos objetos de origen bárbaro. Hubo, pues, intercambios "pacíficos" entre ciertos bárbaros y la población galo-romana.
Los hunos, jinetes nómadas procedentes del Asia central, llegan por el año 375 a las estepas del sur de Rusia. Prosiguiendo su avance hacia el oeste, expulsan de sus tierras a otros pueblos bárbaros ya asentados allí, tales como los germánicos godos, que se dividen en dos grupos, visigodos y ostrogodos.

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