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1 de Mayo de 2001
Geología

La superficie de la Tierra, expresión de su dinámica interna

Los procesos que operan en las profundidades del interior de la Tierra levantan y hunden continentes enteros. No se limitan, pues, a inducir el movimiento horizontal de las placas de la corteza.
Tradicionalmente se ha atribuido el mérito del modelado de la superficie terrestre a las violentas colisiones entre las placas tectónicas, esos fragmentos móviles que constituyen la litosfera. Nos lo confirman la cordillera del Himalaya, que emergió cuando Asia incorporó la placa india, y los Andes, que se elevan a medida que el fondo del océano Pacífico subduce bajo América del Sur. Sin embargo, aunque el movimiento de las placas encierra una fuerza poderosa, no aporta una explicación suficiente de ciertos rasgos importantes del relieve del planeta.
En el sur de Africa emerge una de las más vastas altiplanicies del mundo, de más de 1600 kilómetros de extensión y casi 1600 metros de altitud. Las improntas geológicas evidencian que el sur de Africa y el fondo oceánico colindante han ascendido lentamente durante los últimos 100 millones de años, a pesar de que no ha experimentado ninguna colisión tectónica desde hace unos 400 millones de años.

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