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Agua de montaña

Datos procedentes de las montañas más altas de la Tierra indican cambios en las reservas de agua que abastecen a dos mil millones de personas.

El Himalaya domina el paisaje nepalí. [SUSAN HALE THOMAS]

En síntesis

Las grandes montañas del planeta suministran agua a miles de millones de personas, pero son vulnerables frente al cambio climático, el aumento demográfico y el crecimiento económico.

Estudiar el ciclo hidrológico de las regiones montañosas permite comprender la verdadera importancia de esas reservas de agua y determinar las variaciones que podrían sufrir en el futuro.

Los políticos deberían tomar conciencia del papel fundamental que desempeña el agua de las montañas y comenzar a actuar ya para preservarla.

Las noches se hacen largas en el interior de una tienda de campaña situada a 5300 metros sobre el nivel del mar, en el frente del glaciar Yala, en Nepal. A las 20:00, tras cenar dal bhat nepalí (lentejas y arroz), los diez miembros de nuestra expedición se guarecen del frío en sus sacos de dormir, dentro de las pequeñas tiendas que componen nuestro campamento temporal. Cuesta conciliar el sueño porque la baja concentración de oxígeno incrementa la frecuencia cardíaca. Como resultado, paso las horas nocturnas escuchando el eco lejano de atronadoras avalanchas y los crujidos del hielo, mientras sopeso la idea de salir fuera a orinar y repaso lo que no debo olvidar al día siguiente. Nada más amanecer, el campamento se pone en marcha y comenzamos a ascender el escarpado glaciar con el fin de instalar instrumentos especiales a 5600 metros.

Nuestro equipo (que incluye a miembros del Centro Internacional para el Desarrollo Integral de las Montañas, con sede en Nepal) realiza expediciones semestrales en esta región, conocida como cuenca de Langtang, desde 2012. Hemos instalado estaciones meteorológicas automatizadas en el campamento base y en puntos más elevados para medir las precipitaciones, la profundidad de la nieve, la radiación, la temperatura, la humedad relativa y el viento, lo que convierte a Langtang en una de las cuencas de gran altitud mejor estudiadas de Asia. Tenemos que visitar las estaciones cada seis meses para revisar los instrumentos y descargar los datos: no hay una red móvil que permita transmitir las medidas de forma automática y las montañas bloquean las señales de los satélites. En este ascenso, instalaremos nuevos dispositivos en una estructura metálica de tres metros de altura que clavaremos en el hielo. Esos sensores registrarán datos de temperatura y vapor 10 veces por segundo para medir la sublimación (la transición directa de hielo a vapor de agua).

Esas expediciones nos permiten reunir la información necesaria para comprender el ciclo del agua en cotas elevadas: la nieve cae en la cima de las montañas y se va convirtiendo en hielo glaciar, que se desliza lentamente ladera abajo hasta fundirse. El agua desciende y confluye en ríos cada vez mayores que abastecen a numerosos pueblos de montaña, así como a terrazas agrícolas, centrales hidroeléctricas, bosques, campos de cultivo en el valle y grandes ciudades e industrias situadas más abajo. Al principio no sabíamos demasiado sobre el ciclo hidrológico en zonas de alta montaña. Ignorábamos qué cantidad de lluvia y nieve caía, cuánta agua entraba y salía del manto de nieve o por qué los glaciares cubiertos de rocas desprendidas por la erosión de las laderas circundantes parecían fundirse tan rápido como los que carecían de tales escombros. Necesitamos conocer esos detalles para determinar cuánta agua fluye desde el manto de nieve y los glaciares, y cómo podrían variar en el futuro el volumen y la temporalidad de ese flujo.

Langtang es una pequeña cuenca fluvial que drena varios picos y glaciares. Alimenta al río Trishuli, una importante fuente de agua para las presas hidroeléctricas construidas recientemente a mitad de montaña y los campos de regadío situados aún más abajo. Tras recorrer cientos de kilómetros, el caudal acumulado desemboca en el delta del Ganges, cuyas aguas se vierten en el golfo de Bengala, al este de la India, y abastecen a 400 millones de personas. En el Himalaya hay centenares de cuencas similares a la de Langtang.

Muchas otras cordilleras, como los Alpes, los Andes y las Montañas Rocosas, presentan la misma dinámica. Un estudio que publicamos en Nature en diciembre de 2019 reveló que 78 de esas «torres de agua», desde la cuenca del Tarim en China hasta la Puna de Perú, suministran la mayor parte del agua dulce que usan casi dos mil millones de personas de todo el mundo. Los modelos informáticos muestran que el cambio climático podría poner en peligro esas cruciales reservas de agua. Las variaciones de temperatura, los regímenes de precipitaciones, la acumulación y fusión de la nieve, y la distribución de partículas en suspensión permiten determinar cuánta agua desciende. Sin embargo, la mayoría de los planes relacionados con el cambio climático y la sostenibilidad pasan por alto la función que desempeña el agua de las montañas. Ahora que hemos estudiado de manera sistemática las principales torres de agua del planeta, eso podría empezar a cambiar.

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