Cetáceo imitador

Los calderones comunes australianos sabrían imitar las voces de las orcas.

GETTY IMAGES/ECO2DREW/ISTOCK

Los calderones comunes, o ballenas piloto (Globicephala melas), que pueblan las aguas australes son mamíferos marinos que tienen mucho que decir: podrían emplear las vocalizaciones para burlar a su enemigo mortal.

Los cetáceos, el grupo del que forman parte las ballenas, los delfines y las marsopas, se comunican por medio de sonidos para buscar alimento y pareja, orientarse y relacionarse entre sí. Las vocalizaciones varían de una especie a otra y entre comunidades de la misma especie. Era sabido que podían imitar ciertos sonidos artificiales, como los del sónar, pero nadie había grabado jamás una imitación de otro cetáceo. Ahora un nuevo estudio ha hallado coincidencias en el repertorio sonoro del calderón.

Como parte del primer estudio minucioso de los sonidos de este cetáceo, realizado en las aguas australianas, los investigadores escucharon 2028 vocalizaciones y cuál fue su sorpresa al descubrir que 19 eran parecidas a las emitidas por las orcas, rivales de los calderones. «Escuchamos algunas llamadas que son, para el oído humano, idénticas a las de las orcas de esa zona», explica Christine Erbe, directora del Centro de Ciencia y Tecnología Marina de la Universidad Curtin, en Perth y una de las autoras del estudio, publicado en Scientific Reports.

Es frecuente ver a estas dos especies, las mayores entre los delfínidos, en los mismos entornos, con un tamaño similar y organizadas en manadas fuertemente cohesionadas, explica Charlotte Curé, investigadora de bioacústica del Centro de Estudios y Expertos sobre los Riesgos, el Ambiente, la Movilidad y la Vivienda (CEREMA), en Francia, que no ha participado en el estudio. Las orcas compiten por el alimento con los calderones y posiblemente también les dan caza.

El examen del contenido estomacal de algunas orcas revela que esporádicamente devoran algún calderón. Pero se sabe que estos acuden en masa para ahuyentar a sus enemigas, un comportamiento que solo se conoce en este cetáceo, que planta cara así al superdepredador.

La imitación vocal podría ser otra táctica defensiva: «Una hipótesis es que con tales sonidos no serían reconocidas como presas», explica Erbe. Los calderones oportunistas y carroñeros que siguen a las orcas para devorar los restos de sus cacerías podrían pasar inadvertidos si emplean llamadas similares. «Todo esto sucede bajo el agua, donde la luz se propaga muy mal. Así que los cetáceos dependen del sonido para localizar a sus presas y enemigos y como medio de orientación», aclara. El calderón común es capaz de distinguir vocalizaciones de la orca con distintos significados. Curé plantea la posibilidad de que, en lugar de engañar a sus rivales, los individuos que los emiten quieran enseñar a los demás miembros de la manada un nuevo sonido de orca.

Las nuevas investigaciones confirmarán si la imitación es real. Los científicos podrían cotejar sus datos de escucha con observaciones directas de las interacciones de los animales en su medio, o incluso reproducir sonidos de orca y observar la reacción de los calderones. Ahora bien, recurrir a los sonidos de depredación en un futuro experimento exigirá sumo cuidado. «La reacción ante un depredador puede ser muy drástica. En algunas zonas protegidas está prohibido emitir más de dos grabaciones de amenaza al año», explica Curé.

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