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El declive de las mariposas mediterráneas

Los programas de ciencia ciudadana han detectado una disminución preocupante de las poblaciones de estos insectos en las tres últimas décadas. ¿Cuáles son las causas de esta pérdida?

Las poblaciones de la blanca del majuelo (Aporia crataegi), una especie típica de montaña, están desapareciendo a causa del calentamiento global. [ORIOL MASSANA]

En síntesis

Los programas de seguimiento de las mariposas, con la participación de ciudadanos voluntarios, ofrecen información valiosa sobre la dinámica de estos insectos.

Los datos revelan una disminución preocupante de sus poblaciones y la extinción local de varias especies en las tres últimas décadas.

La transformación del paisaje y el cambio climático son las principales causas de ese declive, que es especialmente acusado en la región mediterránea.

No todas las especies responden del mismo modo a las alteraciones ambientales. Profundizar en ese conocimiento resulta esencial para prever las repercusiones en la salud de los ecosistemas.

Cuando en pleno trabajo de campo, con el cazamariposas en la mano y concentrados en apuntar los nombres de las especies que van apareciendo en nuestro recorrido, nos encontramos con alguna persona mayor, lo más habitual es que se dirija a nosotros y nos pregunte qué estamos haciendo. Y, después de responderle, a menudo nos comenta que cuando era joven veía muchas más mariposas que ahora. Esta misma percepción fue lo que, hace más de cuatro décadas, llevó a un grupo de entomólogos y ecólogos ingleses a desarrollar un método científico que les permitiese responder a la pregunta: ¿están realmente disminuyendo las poblaciones de mariposas? Y, si es así, ¿cuáles son las causas de este declive?

Entre esos científicos destacaba un joven llamado Ernest Pollard, quien concibió los ahora famosos Pollard walks, unos recorridos realizados en distintas zonas y repetidos de forma periódica para estimar la abundancia de las mariposas. A partir de ellos nacieron los programas de seguimiento de mariposas (butterfly monitoring schemes, o BMS), que han dado lugar a una de las iniciativas pioneras de ciencia ciudadana con más proyección a escala mundial y con más producción científica en el campo de la ecología y la biología de la conservación.

En los últimos años han aparecido un gran número de trabajos que retoman la cuestión clave de si las poblaciones de mariposas (así como de otros insectos) están colapsando y la amplían al análisis de las causas y las consecuencias que ello puede conllevar.

Con la enorme cantidad de observaciones que se han acumulado en el marco de los programas BMS, las pruebas de un declive sin precedentes son ya incuestionables. Paralelamente, las mariposas se han ido consolidando como modelo de organismo bioindicador y, por tanto, al estudiarlas también obtenemos información del estado general del ecosistema y de qué manera se ve afectado por los cambios en el entorno.

Actualmente, no solo es posible afirmar que las fuertes regresiones observadas en el centro y el norte de Europa son también aplicables a nuestra región mediterránea, sino que tenemos la capacidad de cuantificar en qué medida fenómenos como el cambio climático y la transformación del paisaje son los responsables de dichas tendencias.

Ciudadanos científicos

Antes de entrar en detalle sobre la situación de las mariposas en la región mediterránea y en el conjunto de Europa, es interesante conocer la metodología utilizada en los BMS. Estos consisten en una red de estaciones de muestreo distribuidas en un amplio marco geográfico, en cada una de las cuales se define un itinerario fijo de entre uno y dos kilómetros. El itinerario, también denominado transecto, se recorre periódicamente para censar las mariposas que se observan dentro de una banda imaginaria de cinco metros de anchura. Se registran las especies que aparecen y el número de ejemplares de cada una de ellas.

Como ocurre de forma habitual en muchas áreas de la ciencia y, muy particularmente, en el ámbito de la historia natural, los países anglosajones han liderado las investigaciones sobre las mariposas gracias a los programas BMS, iniciados en los años 70. A comienzos de los años 90, en Cataluña se instauró también uno, conocido como Catalan BMS, o CBMS. Durante casi tres décadas ha ido creciendo y se ha convertido en uno de los proyectos de ciencia ciudadana más sólidos de la región mediterránea. Hoy dispone de una extensísima base de datos que permite explorar con rigor las tendencias de las poblaciones de mariposas e identificar los factores que más inciden sobre ellas en nuestra región.

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