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El misterio de Racetrack Playa

Las rocas de este lago estadounidense parecen desplazarse solas en trayectorias paralelas y sorprendentemente rectilíneas. ¿A qué se debe?

Rastro dejado por una roca en el lago estacional Racetrack Playa, en California. [GETTY IMAGES/GNAGEL/ISTOCK]

Racetrack Playa, un lago estacional situado en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, en California, alberga un fenómeno desconcertante. Cada cierto tiempo, cientos de rocas se desplazan y dejan en el suelo surcos rectilíneos, de decenas de metros de largo y cuyo paralelismo y cambios bruscos de sentido sugieren que se mueven al unísono. Tales desplazamientos solo se producen en muy contados episodios, separados en ocasiones por varios años. El enigma no pudo resolverse hasta hace relativamente poco, cuando los investigadores instalaron en las piedras sensores de geolocalización y colocaron cámaras alrededor del lago.

El lugar, de difícil acceso y uno de los pocos del mundo donde se da este fenómeno, es especial en varios sentidos. Racetrack Playa es un lago de varios kilómetros cuadrados que tan solo se alimenta de las lluvias, por lo que cuando estas cesan se vacía a medida que el agua se evapora o se infiltra en el terreno. La consecuencia es una falta de corrientes y, con ello, un lecho particularmente plano y horizontal, constituido por arena fina, cieno y arcilla.

Cuando el lago está seco, en él pueden verse gran cantidad de guijarros y rocas de hasta medio metro de ancho. Y muchas de ellas se encuentran situadas al final de surcos trazados en el suelo, como si se hubieran movido solas. ¿Cómo es posible?

¿Una planicie barrida por el viento?

La presencia de un fondo limoso, especialmente resbaladizo cuando está húmedo, invita a pensar que las rocas más planas podrían deslizarse con facilidad sobre él. Algunos datos así lo sugieren. El coeficiente de rozamiento estático sobre el suelo húmedo toma un valor cercano a 0,15, mientras que para los materiales más usuales (madera, metal, etcétera) suele ascender a 0,5 o 0,6. Eso significa que, para desplazar las piedras sobre la superficie, basta con aplicar una fuerza igual a 0,15 veces su peso. Pero ¿de dónde procede dicha fuerza?

El suelo de Racetrack Playa no muestra el menor signo del paso de animales. ¿Podría tratarse del viento? Al respecto, hagamos una primera estimación. Una piedra cúbica de 15 centímetros de arista presenta una masa aproximada de unos 9 kilogramos. Por tanto, requerirá un empuje horizontal de unos 13 newtons para moverse. Eso correspondería a vientos horizontales de entre 30 y 35 metros por segundo, una velocidad mayor que las de los vientos que baten la zona.

De hecho, varios estudios han confirmado que, por sí solo, el viento no basta para mover las piedras del lago. Así pues, ¿qué otra causa podría ser la responsable?

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