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Riego con agua del mar

Ante el incesante crecimiento demográfico y la escasez de reservas de agua dulce, se trabaja con éxito en el aprovechamiento del agua del mar para determinados cultivos.
Tal vez sea cierto que la Tierra puede ser el planeta Océano. Pero la mayoría de los que la habitan, hombre incluido, se alimentan de plantas que necesitan el agua dulce procedente de la precipitación, los ríos, lagos, manantiales y arroyos. Ninguna de las cinco especies de mayor consumo humano --trigo, maíz, arroz, patatas y soja-- tolera la sal. Riégueselas con agua del mar y no tardarán en marchitarse y morir.
A escala global, pocos problemas hay más apremiantes que el de hallar agua y suelo suficientes para hacer frente a las exigencias mundiales de alimento. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que, en los próximos 30 años, se necesitarán 200 millones de hectáreas de nuevas tierras de cultivo, sólo para alimentar a la población emergente de los trópicos y subtrópicos. Pero los países afectados cuentan sólo con 93 millones de hectáreas para la expansión de explotaciones agrícolas; gran parte de ese suelo, además, corresponde a bosques, que deben protegerse. Sin la menor duda, hay que hallar fuentes alternativas de agua y tierra para nuevos sembrados.

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