Los refrigeradores de Einstein-Szilard

Dos profundos físicos teóricos sumaron sus fuerzas en los años veinte para reinventar el refrigerador doméstico.
En el mes de julio de 1939 Leo Szilard visitó a Albert Einstein para hablar del peligro de la bomba atómica. Szilard estaba preocupado por el reciente descubrimiento de la fisión del uranio. Seis años atrás, él mismo había intuido que una "reacción en cadena" podía multiplicar peligrosamente el proceso. La advertencia de Szilard de que las armas nucleares eran una posibilidad real, y de que la Alemania nazi podía llegar a fabricarlas, fue lo que movió a Einstein a escribir la famosa carta al presidente Franklin D. Roose­velt solicitando un mayor esfuerzo científico.
Con aquella visita a Einstein en Long Island (Nueva York), Szilard revivía una colaboración que databa de la edad de oro de la física en Berlín. Que Szilard y Einstein regis­traron conjuntamente muchas patentes, a finales de los años veinte, sobre refrigeradores domésticos sin componentes móviles forma parte de la tradición oral de la física. Sin embargo, se creía que, salvo las patentes, apenas si quedaba ya otro tipo de información sobre el particular

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