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1 de Octubre de 2014
Cosmología

El agujero negro en el origen del tiempo

¿Es la gran explosión, y todo lo que surgió de ella, un espejismo holográfico de otra dimensión?

MARK GARLICK, Getty Images

En síntesis

La cosmología moderna describe con un alto grado de precisión la historia del universo. Sin embargo, algunas preguntas fundamentales continúan sin respuesta.

Una de esas cuestiones atañe a la naturaleza de la gran explosión, el repentino y violento origen del espacio y el tiempo a partir de un punto de densidad infinita.

Según los autores, nuestro cosmos pudo surgir como consecuencia de la formación de un agujero negro en un «suprauniverso» con más de tres dimensiones espaciales.

Dicha hipótesis resuelve varios de los problemas asociados a la singularidad inicial de nuestro universo. Algunas de sus predicciones podrían ser verificadas empíricamente.

En su alegoría de la caverna, Platón evoca a unos prisioneros que han pasado toda su vida encadenados a la pared de una oscura cueva. Tras ellos arde una hoguera, y entre el fuego y los cautivos desfilan objetos que proyectan su sombra sobre el fondo de la gruta. Esas siluetas bidimensionales son todo lo que los presos han visto en su vida, su única realidad. Las cadenas les han impedido percibir el mundo real, un dominio con una dimensión más, rica en matices complejos. Sin que los prisioneros hayan tenido jamás conciencia de ello, esa dimensión adicional permite explicar todo lo que ven.

Puede que también nosotros vivamos en una gigantesca caverna cósmica, una creada durante los primeros instantes de la existencia. De acuerdo con las teorías tradicionales, nuestro universo surgió en una gran explosión a partir de un punto de densidad infinita. En un trabajo reciente, los autores de este artículo hemos explorado la posibilidad de remontar el origen del cosmos hasta antes de la gran explosión: una época en la que el espacio habría tenido una dimensión más. Ese protouniverso podría, además, haber dejado un rastro potencialmente detectable en las observaciones astronómicas futuras.

Nuestra experiencia cotidiana nos dice que vivimos en un mundo de tres dimensiones espaciales y una temporal. De aquí en adelante nos referiremos a esta imagen como «universo tridimensional». Según nuestra propuesta, sin embargo, este universo no sería más que una «sombra» en un mundo de cuatro dimensiones espaciales. En concreto, nuestro cosmos habría nacido a partir de una implosión estelar en dicho suprauniverso, la cual habría creado un subespacio tridimensional alrededor de un agujero negro en cuatro dimensiones. El universo que conocemos sería ese subespacio.

¿Por qué deberíamos postular algo que, a primera vista, suena tan disparatado? La razón es doble. Por un lado, nuestras ideas van más allá de la especulación ociosa; se encuentran firmemente enraizadas en las matemáticas que describen el espacio y el tiempo. Por otro, puede que esta hipótesis nos ayude a entender mejor algunas cuestiones fundamentales sobre el origen y la naturaleza del cosmos.

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