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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2014Nº 457
Panorama

Medicina

Heterogeneidad intratumoral

La existencia de diversas poblaciones de células en un tumor plantea un nuevo reto en el tratamiento del cáncer.

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El cáncer es, desgraciadamente, tan frecuente en la actualidad que todos conocemos en nuestro entorno a personas que luchan contra él cada día. Del mismo modo, miles de investigadores trabajan sin cesar para encontrar nuevos modos de combatirlo.

El cáncer se produce debido a que un grupo de células adquiere ciertas capacidades anómalas, como proliferar de manera descontrolada, invadir tejidos adyacentes o colonizar regiones distantes del cuerpo (metástasis). Estas propiedades aparecen como consecuencia de alteraciones en el ADN de las células. La identificación de estas mutaciones ha mejorado notablemente el tratamiento de algunos tumores. Pero aunque estos respondan a una primera sesión de quimioterapia, pueden acabar convirtiéndose en resistentes a ella; si además al paciente se le detectan metástasis, la eficacia del tratamiento resulta muy limitada.

A principios del siglo XXI, el desarrollo de las denominadas técnicas de secuenciación masiva revolucionó este campo de la investigación biomédica. Con una fracción minúscula del tiempo y del coste requerido hasta entonces, los nuevos métodos han permitido reconocer todas y cada una de las mutaciones presentes en una muestra tumoral.

Ese avance prometía mejorar el tratamiento de los pacientes oncológicos. La identificación de aquellos genes alterados de manera recurrente en los principales tipos de cáncer contribuiría sin duda al diseño de terapias dirigidas más eficaces. Sin embargo, los primeros resultados pusieron de manifiesto que los tumores eran entidades más complejas de lo que se pensaba. En primer lugar, se observó que su ADN contenía miles de alteraciones, con lo que se elevaba el número de mutaciones que se creían esenciales para el desarrollo tumoral, desde media docena hasta varias decenas, o incluso cientos de ellas.

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