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1 de Octubre de 2014
Geofísica

La próxima inversión magnética

Cortesía de Gary A. Glatzmaier, Universidad de California, Santa Cruz y Paul H. Roberts, Universidad de California, Los ángeles

Los polos magnéticos de la Tierra se han invertido varias veces a lo largo de la historia del planeta; la última, hace 780.000 años. Hace tiempo que los geofísicos creen que los polos podrían estar en proceso de intercambiar de nuevo sus posiciones. A la luz de algunos estudios recientes, puede que eso ocurra antes de lo previsto.

La red de satélites Swarm, de la ESA, ha observado que el campo magnético terrestre se está debilitando diez veces más deprisa de lo que se pensaba: un 5 por ciento cada diez años, en lugar de cada siglo. Esa merma tal vez indique la inminencia de la próxima inversión, la cual podría completarse antes de 2000 años. De hecho, el norte magnético parece estar desplazándose hacia Siberia.

Los expertos no conocen por completo qué provoca la inversión de los polos, pero coinciden en que el campo magnético del planeta presenta una configuración dipolar. El centro de la Tierra consta de un núcleo interior de hierro sólido y uno exterior de hierro líquido, muy buen conductor de la electricidad. Al calentarse en las proximidades del núcleo interior, el hierro líquido asciende, tras lo cual se enfría y se hunde de nuevo. La rotación terrestre retuerce su trayectoria, lo que genera un campo magnético con polos norte y sur que se perpetúa a sí mismo.

De tanto en tanto, el flujo de hierro líquido experimenta perturbaciones locales que invierten parcialmente el sentido del campo magnético, lo que debilita el campo total. Se ignora por qué se desencadenan esas perturbaciones. Parecen consecuencia inevitable de un sistema caótico, y aparecen a menudo en las simulaciones por ordenador. «Al igual que ocurre con un huracán, no podemos predecir [con exactitud] cuándo o dónde comenzará una inversión, a pesar de que conocemos bien la física básica del proceso», explica Gary Glatzmaier, geofísico de la Universidad de California en Santa Cruz. Por regla general, esas inversiones locales remiten pasados unos mil años. A veces, sin embargo, la contorsión se extiende y acaba por invertir la polaridad de todo el campo. De media, esos volteos se suceden cada 5000 años, si bien pueden ocurrir en tan solo 1000 años o demorarse hasta 20.0000.

Hay bastantes probabilidades de que el debilitamiento del campo magnético registrado por los satélites Swarm no acabe en una inversión completa. Como señala Glatzmaier, a lo largo de la historia geológica del planeta ha habido varios falsos comienzos.
Y aunque ahora la intensidad del campo esté disminuyendo, su valor es hoy igual a la intensidad media a lo largo de millones de años. Al ritmo actual, el campo tendría que seguir debilitándose durante 2000 años antes de que comenzase la inversión.

Resulta difícil aventurar qué consecuencias tendría una inversión de los polos magnéticos para nuestras civilizaciones modernas, pero no parece probable que fueran desastrosas. Aunque el campo magnético constituye un blindaje esencial que nos protege de los peligrosos efectos de la radiación solar, el registro fósil no muestra que durante las inversiones pasadas se hayan producido extinciones masivas ni daños de consideración. Cabe dentro de lo posible que la inversión interfiriese con las redes eléctricas y los sistemas de comunicación: en el pasado, las perturbaciones magnéticas externas ya han quemado transformadores y causado apagones. Con todo, Glatzmaier no se muestra muy preocupado: «Dentro de mil años seguramente no tengamos tendidos eléctricos», asegura. «Habremos avanzado tanto que, casi con toda certeza, dispondremos de los medios técnicos necesarios para afrontar una inversión del campo magnético».

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