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1 de Septiembre de 2013
Medioambiente

El futuro del ciclo del nitrógeno

La enorme repercusión de las actividades humanas en el ciclo del nitrógeno obliga a reconsiderar las pautas de consumo de recursos terrestres en los países desarrollados.

fuentes: «World Agriculture Towards 2030/2050: The 2012 Revision» por N. Alexandratos y J. Bruinsma, FAO, 2012 (a); «Changes in Ecosystem Goods and Services and their Drivers Across the Scenarios» por J. alcamo, et al. en Ecosystems and Human Well-being, vol. 2, coordinado por S. R. Carpenter, et al., págs. 297–373, Island Press, 2005 (NOx en 2050); «N2O emissions from the global agricultural nitrogen cycle – current state and future scenarios» por B. L. Bodirsky, et al. en Biogeosciences 9, págs. 4169–4197, 2012 (Nr)

A pesar de que casi el 80 por ciento de la atmósfera terrestre se compone de dinitrógeno (gas nitrógeno, N2), la mayoría de los organismos vivos no pueden asimilar esta forma del elemento y deben convertirlo en otras que sí puedan utilizar, como el amoníaco. Durante mucho tiempo los humanos han aprovechado la capacidad de los cultivos de leguminosas para fijar este gas en compuestos reactivos de nitrógeno asimilables y mejorar así la fertilidad de los suelos. Sin embargo, hoy la cantidad de nitrógeno reactivo producido de este modo se ha visto superado en gran medida por el de origen industrial. Junto con los óxidos de nitrógeno, otro compuesto reactivo que se forma como subproducto de procesos de combustión, el nitrógeno liberado en el ambiente por las actividades humanas está dando lugar a una serie de consecuencias imprevistas. En un trabajo publicado en Nature el pasado febrero, X. Liu y sus colaboradores han cuantificado la envergadura de la alteración del ciclo del nitrógeno en China provocada por actividades como la producción de alimentos, el transporte y el consumo de energía.

En una investigación de gran relevancia, Liu ha demostrado que la mayor liberación de óxidos de nitrógeno (NOx) y amoníaco (NH3) a la atmósfera se correlaciona con un aumento en la deposición de nitrógeno reactivo atmosférico (Nr) hallado en las precipitaciones. Su estudio se basa en más de 300 conjuntos de datos publicados relativos a la deposición de Nr en China a lo largo de un período de 30 años (de 1980 a 2010). Y lo que es más importante, los autores han demostrado que esas alteraciones han hecho variar la absorción de nitrógeno por las plantas y su concentración en las hojas.

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