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1 de Septiembre de 2013
Astrofísica

Exoplanetas más cerca de casa

CORTESÍA DEL INSTITUTO KAVLI DE ASTROFÍSICA E INVESTIGACIÓN ESPACIAL, INSTITUTO DE TECNOLOGÍA DE MASSACHUSETTS

La misión Kepler, de la NASA, ha descubierto miles de posibles mundos en torno a estrellas lejanas. Más de cien de esos candidatos a exoplanetas ya han sido confirmados como tales y algunos de ellos se cuentan entre los planetas conocidos con un tamaño más parecido al de la Tierra. De los 25 exoplanetas descubiertos hasta ahora con diámetro menor que el de nuestro planeta, todos menos uno han sido hallados por Kepler. Los resultados de la misión solo adolecen de un pequeño problema: los nuevos planetas se hallan a cientos o incluso miles de años luz de distancia, demasiado lejos para investigarlos con detalle.

Para remediarlo, la NASA ha dado luz verde al Satélite para el Sondeo de Tránsitos de Exoplanetas (TESS). Con un coste de unos 200 millones, será lanzado en 2017 y explorará una porción del cielo mucho mayor que su predecesor, gracias a lo cual espera descubrir exoplanetas más cercanos. «En total, examinaremos en torno a medio millón de estrellas», explica George R. Ricker, astrofísico del Instituto de Tecnología de Massachusetts e investigador principal del proyecto. Miles de esas estrellas se encuentran a menos de cien años luz del sistema solar.

Al igual que el telescopio Kepler y el europeo CoRoT, el satélite TESS buscará tránsitos planetarios; es decir, las breves atenuaciones en la luz de una estrella que, cuando se suceden a intervalos regulares, delatan que un exoplaneta orbita a su alrededor. Ricker estima que el nuevo instrumento podría descubrir entre 500 y 700 planetas de tamaño similar al de la Tierra o solo algunas veces mayor, algunos de los cuales bien podrían ser habitables.

Para cuando el satélite TESS concluya su misión, de unos dos años, tal vez los astrónomos ya dispongan de un nuevo y potente instrumento para examinar los nuevos planetas: el telescopio espacial James Webb. Con un lanzamiento previsto para 2018, este podría identificar indicios de vida en un planeta cercano mediante un análisis químico de su atmósfera. En principio, la detección de ciertas moléculas permitiría deducir la existencia de vida extraterrestre. Los expertos ya han simulado la capacidad del telescopio James Webb para analizar la atmósfera de un planeta habitable cercano: «Casi podemos percibir indicios biogénicos, aunque no del todo», señala Ricker. «Para eso tal vez haga falta un nuevo instrumento».

En todo caso, si el satélite TESS logra descubrir cientos de planetas cercanos, los astrónomos tendrán mucho trabajo en los próximos años: averiguar cómo son, qué tipo de hábitats podrían albergar y, quizá, considerar la idea de enviar una sonda hacia alguno especialmente atractivo.

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