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1 de Septiembre de 2013
Introducción

Las TIC van a la escuela

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) están reformando todos los aspectos de la enseñanza. A la vez que dan acceso a cursos de calidad a las gentes más pobres del mundo, remodelan la forma de aprender de todos los estudiantes.

MITCH PAYNE (fotografía); KYLE BEAN (ilustración)

En síntesis

La analítica de datos y la emisión de vídeos en tiempo real (streaming), entre otras técnicas, se están filtrando del mercado de consumo a los centros educativos, desde el parvulario hasta la universidad.

Los cursos masivos y gratuitos, accesibles mediante Internet, proporcionan enseñanzas universitarias a regiones remotas.

Plataformas de enseñanza adaptativa rastrean de cerca el progreso del estudiante, ajustan los contenidos a sus capacidades personales y pronostican sus resultados.

Con todo, los críticos advierten que debe invertirse tanto en la formación del profesorado como en tecnología.

Las aulas no han cambiado mucho en los últimos siglos: los estudiantes van a clase, reciben explicaciones o lecciones magistrales, toman apuntes y hacen deberes. Los docentes, por su parte, imparten sus materias, y, de cuando en cuando, administran controles o exámenes. Los estudiantes, sobre todo los menos favorecidos, suelen asistir a las escuelas o universidades más cercanas a su hogar, cualquiera que sea su calidad.

Esas rutinas están empezando a cambiar. En número todavía reducido, pero cada vez mayor, los alumnos presencian las explicaciones «en línea» y asisten a clase dispuestos a realizar las tareas que se les encomienden y a colaborar con sus profesores y compañeros. Interactúan con programas informáticos que les permiten avanzar a su ritmo, sin tener que marchar al paso del resto de la clase. Los profesores utilizan, también ellos, esos mismos programas, para evaluar los exámenes y tareas propuestas, lo cual les permite seguir de cerca el progreso de más alumnos a la vez. Y las escuelas locales no son ya la única opción que tienen los estudiantes. Organizaciones e iniciativas sin ánimo de lucro hacen accesibles cursos en línea de gran calidad a todos los que puedan conectarse a Internet.

¿Qué promueve toda esta revolución digital? Una de las razones estriba en que las escuelas y universidades se ven sometidas a mayor presión que nunca. Cada vez son más los estudiantes que aspiran a elevar su nivel de formación, en un momento en que las apreturas y recortes de presupuesto hacen que para los centros sea difícil, cuando no imposible, contratar el personal que necesitan. Al propio tiempo, los gobiernos e instituciones —espoleados, a su vez, por las empresas— están poniendo cada vez más alto el listón que los jóvenes habrían de superar en cada etapa escolar.

Muchos ven la solución en la tecnología. Los escépticos, en cambio, aducen que esta no suma gran cosa a lo que ya pueden hacer los docentes y temen, además, que ponga en peligro la privacidad del estudiante.

En este informe especial, Investigación y Ciencia explora las fronteras de la nueva era digital en la enseñanza, así como sus implicaciones para las familias, los alumnos, los docentes y la sociedad en su conjunto.

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