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Sobre el dilema cuántico, el polvo espacial y la sabiduría de los psicópatas

DILEMA CUÁNTICO

En «Paradojas colectivas y lógica cuántica» [Investigación y Ciencia, marzo de 2013], George Musser analiza la relación entre ciertos fenómenos cuánticos y el dilema del prisionero (en el que dos delincuentes detenidos irán a la cárcel si ambos confiesan o quedarán en libertad si ambos callan; pero si solo uno confiesa, este saldrá libre con una recompensa y el otro recibirá la máxima pena). Musser señala que una manera de resolver el dilema consistiría en emplear partículas entrelazadas durante el interrogatorio.

Sin embargo, ello requeriría que el carcelero cooperase con ellos, ya que debería efectuar una medición cuántica. Además, el comportamiento empírico de los jugadores podría explicarse, sin necesidad de recurrir a metáforas cuánticas, mediante lo que el científico cognitivo Douglas Hofstadter denomina superracionalidad; esto es: «Mi oponente es semejante a mí, por lo que actuará como yo».

Howard Barnum

 

RESPONDE MUSSER: Desde luego, no parece que en el mundo real los carceleros vayan a permitir que los presos utilicen partículas entrelazadas para comunicarse. Aquí el problema consiste en elaborar un modelo matemático de la racionalidad humana. Una cosa es suponer que los seres humanos se acomodan a una definición u otra de racionalidad; otra muy distinta, describir dicho comportamiento con precisión. Es en este sentido en el que la mecánica cuántica puede resultar útil, ya que nos brinda un valioso juego de herramientas matemáticas (sin que ello implique en absoluto que nuestros procesos mentales sean cuánticos en ningún sentido literal).

 

POLVO ESPACIAL

En «Meteoritos primitivos» [Investigación y Ciencia, abril de 2013], Alan E.Rubin se pregunta por el proceso de calentamiento que, en el sistema solar primigenio, pudo haber provocado la fusión parcial del polvo para dar lugar a los cóndrulos estratificados hallados en los meteoritos. Su artículo alude a los inconvenientes que presentan algunas explicaciones, como las ondas originadas por el estallido de supernovas. ¿Podrían los grumos de polvo haberse acelerado y calentado al interaccionar con los protoplanetesimales?

Jim Bonne
Cumming, Georgia

 

RESPONDE RUBIN: Los protoplanetesimales tal vez solo midieran escasos kilómetros, por lo que el polvo que se moviese a su alrededor no habría experimentado ningún calentamiento apreciable. En los años setenta se sugirió que los cóndrulos tal vez fuesen producto de la fricción experimentada por el polvo en las atmósferas de los protoplanetas. Sin embargo, una gran cantidad de cóndrulos contienen silicatos que no guardan ninguna relación con ellos (una composición mineral y una proporción de isótopos de oxígeno distintas). Estos grumos «residuales» no son cóndrulos sin fundir, sino que provienen de una generación de cóndrulos preexistentes.

Resulta más sencillo suponer que algunos cóndrulos primitivos se fragmentasen al chocar con otros en la nebulosa solar, para después incorporarse al polvo antes de volver a sufrir otra fusión parcial. Ello requiere una fuente de energía capaz de fundir solo la parte exterior del cóndrulo, pero no el grumo residual de su interior. Por esa razón, varios investigadores se inclinan por un mecanismo de calentamiento de tipo descarga, similar a los relámpagos.

 

EMPATÍA Y PSICOPATÍA

En «La sabiduría de los psicópatas» [Investigación y Ciencia, abril de 2013], Kevin Dutton alude a la falta de empatía como un rasgo psicopático que podría llegar a resultar beneficioso. El término psicópata, sin embargo, suele hacer referencia a una persona de conducta amoral y antisocial.

Los individuos analizados por Dutton se dedican a actividades prosociales,
lo que supone una conducta moral. Por más que carezcan de empatía, su mora-
lidad se rige por principios como la racionalidad, la identidad, la fidelidad al grupo o a ciertos principios, el miedo al castigo o a las consecuencias, y el interés propio a largo plazo. La carencia de empatía no convierte a nadie en un psicópata. El concepto mismo de «sabiduría del psicópata» se muestra, pues, poco apropiado.

Andrew D. Withmont

 

RESPONDE DUTTON: No existe una única característica que marque la frontera entre quién es un psicópata y quién no. Como cualquier otro rasgo de la personalidad, los atributos que distinguen a un psicópata se hallan distribuidos de manera uniforme entre el conjunto de la población. Del mismo modo que no existe una divisoria oficial entre quien sabe tocar el piano y un concertista de ese instrumento, la frontera entre un psicópata «puro» y alguien que solo «psicopatiza» es difusa. Un individuo puede ser implacable, intrépido y carente por completo de empatía, pero, al mismo tiempo, no actuar con violencia, de modo antisocial ni de manera inconsciente.

Un sujeto que puntúe alto en tres rasgos psicopáticos podrá considerarse más inmerso en el «espectro del psicópata» que otro que puntúe bajo en esos mismos tres aspectos, pero nunca cerca de la «zona de riesgo» de quien registre valores elevados en todas las características del espectro.

Si se adopta semejante perspectiva multidimensional de la psicopatía, sí puede hablarse de una «sabiduría» asociada a ciertas combinaciones de rasgos psicopáticos, en varios niveles y en contextos profesionales diversos.

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