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1 de Junio de 2012
Astronomía

La búsqueda de las primeras galaxias y de señales extraterrestres

CORTESÍA DE TOP-FOTO, ASSEN

Más de 44.000 antenas de radio se unirán pronto a través de Internet para formar uno de los radiotelescopios interconectados más ambiciosos jamás concebidos. Su tarea consistirá en analizar frecuencias de radio casi inexploradas hasta ahora, rastrear las primeras estrellas y galaxias, y tal vez descubrir posibles señales de inteligencia extraterrestre.

El conjunto de antenas ha sido diseñado para detectar ondas de radio de baja frecuencia. Dicha radiación fue la emitida por el hidrógeno frío que pobló el universo durante las «épocas oscuras», el período que transcurrió desde que se formaron los primeros átomos (unos 400.000 años después de la gran explosión) hasta que comenzaron a nacer las primeras galaxias (unos pocos cientos de millones de años después). A medida que las estrellas fueron apareciendo, su luz dejó una impronta característica sobre ese gas, por lo que las ondas de radio que este emite codifican una gran cantidad de información sobre el universo primitivo y la formación de las primeras galaxias.

La Batería de Radiotelescopios de Baja Frecuencia (LOFAR, por sus siglas en inglés) conectará por medio de cables de fibra óptica las antenas de 48 estaciones situadas en los Países Bajos, Alemania, Francia, Suecia y Reino Unido. Un ordenador de proporciones gigantescas combinará y analizará las señales recibidas en todas ellas, lo que las convertirá en lo que bien podría ser el radiotelescopio interconectado más complejo y versátil del mundo, explica Heino Falcke, directivo del experimento.
LOFAR, que podrá barrer todo el hemisferio boreal en 45 días, tiene previsto comenzar en breve su primera fase de operaciones. El conjunto gozará de una resolución máxima equivalente a la de un telescopio de 1000 kilómetros de diámetro. Asimismo, su diseño permitirá añadir con posterioridad otras estaciones, explica Michael Wise, de ASTRON, el Instituto de Radioastronomía de los Países Bajos. LOFAR operará con gran rapidez y podrá medir sucesos de tan solo cinco nanosegundos de duración. Y, dado que se compone de un gran número de radiotelescopios, podrá llevar a cabo hasta tres proyectos científicos de forma simultánea, señala Wise.

Además, durante los próximos años el telescopio se unirá al proyecto internacional de búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) y explorará el cielo a la caza de emisiones de radio artificiales en frecuencias bajas, poco estudiadas por las misiones SETI anteriores.

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