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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2012Nº 429
Panorama

Biología

La evolución de la poliandria

Las razones que explican el apareamiento promiscuo de las hembras son objeto de debate entre los biólogos evolutivos.
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Durante siglos se ha considerado que la relación sexual dominante en el mundo animal era la monogamia. Sin embargo, en las últimas décadas, la aplicación sistemática de los análisis de paternidad al estudio del comportamiento ha puesto de manifiesto la amplia presencia de otro fenómeno: la poliandria, el apareamiento de una hembra con varios machos en el transcurso de un mismo episodio reproductivo. Si tomamos como ejemplo uno de los iconos tradicionales de la monogamia, las aves que forman parejas estables, descubrimos que las hembras de más del 70 por ciento de las especies de este grupo copulan con otros machos. Y esto no es una excepción: la poliandria es la norma en un gran número de grupos animales.
La poliandria comporta una serie de implicaciones evolutivas de gran calibre y, por ello, su estudio atrae la atención de investigadores en todo el mundo. La consecuencia más importante del comportamiento poliándrico se puede ilustrar con un trabajo clásico que estudió el comportamiento sexual de un grupo de macacos a lo largo de ocho años. El macho dominante del clan consumó el 70 por ciento de las cópulas, mientras que el segundo en el orden de jerarquía apenas participó en el 14 por ciento de ellas. En cambio, el número de descendientes engendrado por el macho dominante resultó ser la mitad que el de su subordinado. De ello se desprende que, en los machos, el éxito en el apareamiento no garantiza el éxito en la procreación cuando impera la poliandria.

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