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1 de Junio de 2012
Neurociencias

Se acabó estudiar en el último minuto

Los intervalos de aprendizaje cortos e irregulares podrían resultar más efectivos.
WIKIMEDIA COMMONS/DOMINIO PÚBLICO
Los profesores de instituto y de universidad siempre animan a sus alumnos a evitar las intensivas jornadas de estudio de última hora. Estudiar poco a poco a lo largo del semestre es mucho más efectivo. Un estudio publicado en Nature Neuroscience el pasado mes de febrero parece demostrar el fundamento biológico de este axioma pedagógico. También va un paso más allá al sugerir una forma de optimizar los períodos de aprendizaje; un descubrimiento que, en teoría, podría dar lugar a nuevas estrategias para memorizar la estructura molecular de la maitotoxina o un ideograma chino.
El estudio, dirigido por el neurobiólogo John H. Byrne, de la facultad de medicina de la Universidad de Texas, en Houston, ha arrojado nuevos datos sobre un método de aprendizaje desarrollado en el laboratorio del premio nóbel Eric R. Kandel en la Universidad de Columbia. La técnica de Kandel consistía en aplicar una descarga eléctrica a la cola de una babosa de mar (Aplysia californica) a intervalos regulares, y más tarde comprobar si el animal reaccionaba de forma excesiva al recibir una descarga menor, señal de que recordaba la experiencia anterior.
El objetivo del Byrne y su equipo consistía en determinar si las reacciones químicas que subyacían a esta respuesta podrían modificarse para mejorar el proceso de aprendizaje. En lugar de utilizar una babosa viva, pusieron algunas de las células nerviosas del gasterópodo (neuronas sensoriales y motoras) en una placa y sustituyeron las descargas eléctricas por cinco pulsos del neurotransmisor serotonina espaciados veinte minutos. La serotonina activa dos enzimas que inician una cascada bioquímica, que culmina con la activación en las neuronas de señales de tipo «Me acuerdo de esto. Duele».

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