Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El acelerador que podría salvar la física

Un proyecto japonés aspira a resolver los misterios que escapan al LHC.

JAMES OLSTEIN

En 2012, el hallazgo del bosón de Higgs en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN supuso la espectacular confirmación del modelo estándar, la teoría que describe todas las partículas elementales conocidas y sus interacciones excepto la gravedad. El higgs, cuya existencia fue predicha en los años sesenta, era la pieza que faltaba por descubrir. Pero, desde entonces, los físicos se han atascado: las partículas supersimétricas, las cuales ayudarían a resolver varios de los problemas del modelo estándar y que muchos esperaban ver en el LHC, no han aparecido.

Los expertos llevan décadas hablando de un acelerador capaz de encontrarlas. Hace tres años, un equipo internacional de físicos e ingenieros terminó su diseño. Conocido como Colisionador Lineal Internacional (ILC, por sus siglas en inglés), este coloso de 31 kilómetros de longitud haría chocar electrones y positrones bajo las montañas de la región de Kitakami, al norte de Japón. Esas aniquilaciones de materia y antimateria liberarían una energía de entre 250.000 y 500.000 millones de electronvoltios (250-500 GeV), con la posibilidad de duplicarla en una fase posterior. Se espera que, en breve, el ministro japonés de educación, cultura, deportes, ciencia y tecnología decida si el proyecto sigue adelante. En nuestra opinión, debería ser así.

El modelo estándar tenía un «agujero» en el que un bosón de Higgs con una masa de 125 GeV encajaba a la perfección (debido a la equivalencia entre masa y energía, la masa de las partículas suele expresarse en electronvoltios). Y eso fue precisamente lo que encontraron los científicos en el LHC. El problema radica en que nadie entiende por qué la masa del bosón de Higgs toma ese valor. Es más, desde los años ochenta, se sabe que los efectos cuánticos deberían hacer que la masa del higgs fuese muchísimos órdenes de magnitud mayor.

La supersimetría ofrece una solución. Este marco teórico postula una conexión subyacente entre las partículas de materia (quarks y leptones) y las que median las interacciones (fotones, gluones y bosones W y Z). También predice todo un abanico de nuevas partículas, las cuales han sido bautizadas con nombres tan exóticos como squarks (asociadas a los quarks) o higgsinos (relacionadas con el bosón de Higgs). Estas interaccionarían con las partículas del modelo estándar de tal forma que las correcciones cuánticas a la masa del higgs se cancelarían, dando como resultado una masa similar a la observada en el LHC.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.